21 feb. 2017

No hagas a los demas lo que no quieras que te hagan

Hemos aceptado, interiorizado, aprendido y aprehendido esta frase como segura sin discusión.
La he usado una sola vez en mi vida y sentido que estaba vacía, que no tenía alma. 

Hoy me paro a pensarla y analizarla. Yo la veo como egoísmo y llamada al pensamiento único. No encuentro un ejemplo en el que se pueda apoyar o no esta frase. Simplemente la entiendo como error para el crecimiento personal y social.
"No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan" es una aberración para mí, quizás para ti no. ¿O debería obligarte a que pienses como yo? Religiones y filósofos coinciden en que esta frase es una regla de oro. O mi mente es muy rara o no entiendo bien eso de "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan". 
Por ahora me quedo con "haz lo que sientas siempre que no haga daño a otros".





































5 feb. 2017

Baño al sol

Llena la bañera mi fortaleza...
Serenidad budista, ojos verdes
Empatía sin juicios ni rencores
Puente dorado entre ángeles y humanos


Me enjabono con la luz de mis miedos...
Paternidad vacía entre grillos diurnos
Un volcán que no vuelca vocal
La sombra donde se sienta mi sombra


Me seco con las sonrisas del círculo...
Los niños jugando con la arena del parque
Los abuelos observan el caminar de las palomas
... y yo? Meditando en el bosque urbano

27 oct. 2016

El mal del miedo

Creer que el miedo es un rival pendenciero
Es un error garrafal, embustero,
Una falacia de la sociedad de sombrero,
Un molino quijotesco, la espuela del vaquero

Luchar contra el miedo es cerrar un ojo
A la libertad echarle el cerrojo
Hacer del alma un simple rastrojo.


El miedo es luz, enaltece al ser,
Un abrazo pererne al amanecer
Un te quiero que desea florecer…
Un musa a mi parecer

Lo usan las religiones como serpiente
Los políticos como discurso recurrente
¡Nos han martirizado literalmente!

Aceptar el miedo no te hace grande ni pequeño
Te hace conectar con tu sueño,
¡No frunzas el ceño!

Vive el miedo como vives la vida,
Como brebaje del druida
¡El miedo es afirmación, no huida!

26 oct. 2016

Renacer entre rimas y respuestas

Camino por el camino de mi vida
Descalzo y con heridas
Esta es mi ley asumida
Ser en todas mis piezas bendecidas.

Soy semen de la esencia
Me deslizo como río de manantial
Del águila soy su paciencia
Del sol su danza tribal.

Escribo cada palabra del poema
Como soneto a mi oda
Voy viendo la luz de mi lema
La luz de cristal me acomoda.

Me trago las piedras de la envidia
Sangro todo aquello que envenena
Me presento a los demás como toro de lidia
Mi corazón ahora sí drena.

Ante mí, cerquita, hay un paisaje renovado
Con su bondad y maldad, egoísta y altruista
Montañas de retos jugando a ser océano calmado
Ofrendas de la Madre que me mostró un monje budista.

No habrá al mediodía más ilusiones rotas
No habrá cuchillo descuartizando seres vivos
No habrá cobijo para carnes rojas e infinitas gotas
No habrá por mi mente delitos masivos.

No me busques de nuevo en cada esquina
Tengo los pies listos para una balada
Las caderas se despiden de la rutina
Mis ojos oscuros son luz en la historia acabada.

Nueva es mi garganta, mi voz y mi barba
Nueva es la caída que espera
Nueva es la arena que mi mirada escarba
Nuevo el espejo que una vez deseé se rompiera.

Mi vieja sábana de franela yace en la tierra
Mi viejo libro de sociales ya no vale
Mi vieja sombra de ciprés ya no es mi guerra

Mi viejo cajón de vaqueros de plástico ya no sobresale.

21 oct. 2016

Equipaso

A veces los hijos empiezan los días más conectados a la Naturaleza de lo que quisiéramos como padres urbanos. Yago y Gael después de abrazarse, que siempre es lo primero, saltaron en la cama, jugaron como monos... y Carmen pensó en uno de los valores más importantes que les hemos inculcado: El trabajo en equipo. Soy muy futbolero y desde que Yago empezó a jugar con una pelota, le intento transmitir lo bueno del fútbol. Con Gael y sus queridos dos años aunque él dice que tiene más, hago lo mismo. Si uno de los cuatro derrama agua por la mesa, nos organizamos rápidamente sin pararnos en culpas y luego unimos las manos. Si uno se cae, ahí estamos todos. Un partido lo gana o pierde el conjunto de personas, no una sola.

Bueno, que me dejo fuera lo que iba contando del inicio del ritual. Carmen les dijo:  Unimos las manos como equipo? Lo consiguieron. Se repartieron las tareas y se fueron al cole. Otro día, llegué temprano para vestirlos y cuando uno de los dos me dijo Unimos las manos? Me quedé a cuadritos. Las unimos y dijimos E QUI PA SO.

En el lenguaje familiar siempre ha estado el concepto equipo pero no lo habíamos convertido en ritual. Ahora lo usamos después de resolver un conflicto o como herramienta para conseguirlo o para agradecer el apoyo de los otros. Uno de los momentos que más veces unimos las manos es cuando vamos de paseo. Ellos en bici y yo andando, ellos cada uno a su ritmo y yo de puente. Cuando hacemos descanso nos animamos con un E QUI PA SO.

2 oct. 2016

Tiempo de Hem o de Haw

Ya. Es una idea descabellada para cualquiera que me conozca, incluso para mí porque tengo metido en la cabeza un Yo no puedo solo como la Catedral de Sevilla.
Muros más altos han caído.

El camino de Santiago puede ser el lugar ideal como escenario de una etapa de mi búsqueda de queso. No visualizo nada más potente que verme solo en un lugar desconocido en el que decidir simplemente escuchándome e ir matando mis miedos.

A priori me digo "haz como Haw" y quédate en tu zona de seguridad. Desde ahí también puedes encontrar queso. Apóyate en, apóyate en y llegarás a tu queso nuevo. O me digo a mi mismo que eso es solo un libro, que la realidad es otra cosa.
Si vuelvo derrotado qué. A ponerme excusas, a echar la culpa a otros... no, gracias. No quiero verme en eso.

¿Pero y si hago caso a Hem y vuelvo victorioso? (Aquí hay un vacío en mi mente que dura minutos). Ni visualizarlo soy capaz. Ni rellenar con letras este espacio para que sea un párrafo extenso.
No hay que mortificarse. Roma no se construyó en un día.

La idea ahora mismo es ver en Internet las distintas etapas que podría hacer, escucharme e ir a por la ruta elegida, dar vueltas a cómo le digo a Yago y Gael que me voy de viaje sin ellos, buscar fecha, financiación y decidir un orden de acción para todo esto.
No es definitivo, solo una idea. Si siento que no, será que no.

No se puede saber el final de un libro en las primeras páginas.

30 sept. 2016

El queso de mi vida

Siempre antes de comer y de escribir me lavo las manos y me pongo algo blanco de ropa. Esta vez no es distinto. Como se hacía antes, primero lo he pasado a papel y boli y ahora a compartirlo contigo quien quiera que sea quien esté juntando estas letras y palabras.

¡Quién se ha llevado mi queso! Un libro que no sé ni cuándo ni cómo ni por qué ha llegado a mi casa y te digo que es lo de menos por todo lo que me está enseñando. Para mí era un cuento infantil que leía a Yago y Gael antes de dormir pero… equilicuá, es un libro de autoayuda que describe mi momento. Ahí va un posible resumen de este hallazgo.

Erase una vez un país lejano en el que había cuatro habitantes: Escurridizo, Fisgón, Hem y Haw. Tenían delante de sus casas un laberinto que recorrían cada mañana en busca de comida. Alguien había puesto queso en algún lugar del laberinto. Se calzaban sus zapatillas y se adentraban por parejas. Los ratones, Fisgón y Escurridizo, utilizaban el sencillo método de tanteo para encontrar el queso. Recorrían un pasadizo y, si lo encontraban vacío, se daban media vuelta y recorrían otro. Recordaban los pasadizos donde no había queso y, de ese modo, pronto empezaron a explorar nuevas zonas.  Fisgón utilizaba su magnífica nariz para husmear la dirección general de donde procedía el olor del queso, mientras que Escurridizo se lanzaba hacia delante. Se perdieron más de una vez, como no podía ser de otro modo; seguían direcciones equivocadas y a menudo tropezaban con las paredes. Pero al cabo de un tiempo encontraban el camino al queso de la estación quesera C.  Hem y Haw, los dos personajes (como los llama Yago), también utilizaban su capacidad para pensar y aprender de experiencias del pasado.  A veces les salía bien, pero en otras ocasiones se dejaban dominar por sus poderosas convicciones y emociones humanas, que nublaban su forma de ver las cosas. Eso hacía que la vida en el laberinto fuese mucho más complicada y desafiante. Así es la vida en sociedad.


Pero llegó el día. El día que los ratones sabían que iba a llegar. La estación quesera C estaba vacía.  Se les acabó el queso y no se hicieron preguntas. Fueron a por otro y lo encontraron. El queso nuevo era más voluminoso que el queso viejo y siguieron haciendo lo mismo. Lo cuidaron porque sabían que algún día se acabaría.

Hem y Haw confiaban en tener queso allí siempre pero llegó ese día. El día. Se acabó el queso eterno y se enfadaron. Mucho y mucho tiempo. Hasta que un día Hem se dio cuenta de que su presente había cambiado, ese queso no volvería. Si querían comer, tendrían que ir a por él. Intentó convencer a su amigo de que debían hacer algo pero Haw lo tenía claro: Su queso se lo merecía por el esfuerzo que le había costado tenerlo y el queso volvería. Él no se iba a adentrar en el laberinto, tenía miedo de lo que hubiera por el camino, tenía miedo de que ya no volviera a haber queso para él.

Entonces Hem comenzó su búsqueda de queso nuevo. Tenía sus miedos, sus dudas y sus preguntas sin responder pero él fue al laberinto. Fue aprendiendo cosas, le fue dejando frases y flechas a Haw por si salía de la vacía estación quesera C y para él por si quería volver. Vio que si se visualizaba con el queso más cerca lo tenía. Seguía sin su alimento pero tenía energía para seguir. Entonces llegó a la estación quesera E. Había poco queso pero le dio lo justo para seguir con vida por el laberinto. Entonces retrocedió hasta llegar a Haw y ofrecerle parte del queso que había hallado. Pero Haw no quería salir de su cómoda y vacía estación quesera C. Hem siguió y siguió escribiendo en las paredes del laberinto frases y flechas para Haw y para él.

Llegó a la estación quesera N donde había mucho más queso que en la anterior y donde ya estaban Fisgón y escurridizo. Lo disfrutó, lo cuidó y fue a buscar más por el laberinto en previsión de que se acabara ese queso nuevo. A veces pensó si algún día llegaría Haw al queso nuevo. Un libro con final abierto.

Ahora me toca. He visto el queso desaparecer y no sé con qué energía me voy adentrando en el laberinto con personas que no conozco a las que abrirme, con situaciones que antes no resolvía y ahora estoy aprendiendo a resolver, con la consciencia de que el futuro es el queso, sí, pero no sé dónde está ni que forma tiene. Solo sé que Hem pudo y yo también. Por lo que he visto en la red, cada uno de los cuatro personajes representa partes de nuestra personalidad pero es que no soy borregista y lo veo más como actitudes que debemos decidir ante un problema. Sería fácil hacer de Hem pero creo que así el queso no llegará. Prefiero ser ahora y sé que quiero ser Haw. Pase lo que pase, voy a poner toda mi forma de ver el mundo para hallar el queso nuevo.

¿Y tú? ¿Te quedarás esperando a que vuelva a ser como antes o aceptarás el cambio? Pondrás delante de ti un espejo o la foto de otro? ¿aceptas que el futuro no existe si no das pasos en el presente?

21 jul. 2016

Cielo infinto

Empezó su recorrido desde la frente una gota sin saber por qué. Estaba con la mirada en el infinito y nunca pensé que el infinito me llevaría al cielo. Paseaba tranquilamente, por el parque La primavera. Cada jardín era un sinfín de olores que me abstraían de la realidad ruidosa. De pronto, vi una mujer que caminaba elegante, moviendo sus fuertes y redondeadas nalgas por separado, con un balanceo sugerente y pasos cortos. Irresistible en ese ambiente que mi imaginación había creado. Llevaba sandalias de cuero, sus piernas eran delgaditas, una falda corta de Lunaresylimones de color verde con un elefante en el centro, una camiseta del mismo color con tirantas blancas, ojos verdes como la hierba, como la menta, como de los sesenta.

Al pasar, le pregunté la hora. No la recuerdo, su voz dulce y alocada, madura y atractiva, no me dejaba dsintiguir palabras. No nos dijimos los nombres. Solo nuestros ojos fueron capaces de encontrarse en el infinito que estabamos creando. La gota que yo tenía en la frente llegó a los ojos. Ella lentamente alzó su brazo, inclinó hacia mí su cuerpo y con sus dedos rodeó mi cara despacito hasta secar esa gota. Mi cuerpo se fue endureciendo hasta el punto de que mis vaqueros se me quedaron pequeños. Mi único pensamiento era ella, la sensación de su tacto, el misterio de su acción. Ella parecia estar igual. Sus hombros se humedecieron, dos detalles de su camiseta se disfrazaron de acento. Unimos las manos y anduvimos hacia el infinito, suponía yo. Se acabó el parque, las calles contiguas, el calor del sol y empezó la noche, la luna llena, el silencio de la ciudad.

Sacó unas llaves y abrió la cancela de su casa. Un pequeño porche y ya estábamos en la puerta. Me hizo entrar. Dejamos las sandalias, me colocó un pañuelo oscuro en los ojos con delicadeza y se fue unos minutos eternos. Escuché una puerta, encender el termo y una cascada de agua. Las infintas posiblidades que en mi mente se dispararon fueron cortadas por el silencio. Me abrazó por la espalda. Sentí su respiración pausada en mi cuello, sus pezones recorrían de lado a lado mis hombros. Sus manos empezaron a conectar con mis caderas, subieron hasta acariciar mis orejas, mis cejas, mi pelo. Yo inmóvil, no quise interrumpirla aunque mi deseo era gozar sus labios a través de mis dedos. Un sshhh suyo  me relajó. Bajó la cremallera con la boca mientras sus manos palpaban mis testículos. Me levantó las piernas para quitarme el pantalón. Su lengua recorrió mis tobillos, mis gemelos, mis rodillas, mis muslos y durante un tiempo infinito suboreó  mi pene en toda su longitud. Paré antes de eyacular, la sorprendí y aproveché el momento para tomar las riendas de la escena. Me quité el nudo del pañuelo, la levanté suavemente y la puse contra la pared. Mis dedos fueron tomando su cuerpo. Apreté su cabello hacia atrás descargando mi fuerza. Acaricié su rostro ladeándolo a la izquierda. Nos miramos fijamente. Con el pañuelo le até las manos y desaparecí. Mis pies iban solos a la cocina y allí estaban un cubitos. Abrí el congelador y lo cerré. Volví y ella seguía contra la pared, arqueada. Seguí sorprendiendola, no los usé seguidamente. Con la punta de la nariz fuí como un remolino infinito subiendo por sus piernas, parandome en las rodillas, lamiendo sus gemelos, apretando sus muslos, respirando sobre el monte de venus, donde habitaba su cielo resbaladizo, intruduje un dedo hasta el fondo, luego mi lengua tocó el techo del cielo y salió rápido. Por las ingles mis dedos jugaron, hicieron el camino hasta sus cachetes, los besé y recorrí con la nariz el espacio entre ellos. No fui capaz de no subir por el paisaje de su cuerpo. Me coloqué entre la pared y ella. Le di moridisquitos en los pezones y acaricié muy lentamente sus aureolas. Luego, mis labios se unieron a los suyos, nuestras lenguas fueron nuestras almas, pegué su cuerpo al mío. Sentí como propio el calor de cada parte de su cuerpo unos instantes. Se separó, la desaté y nos fuimos a la cocina. Se subio a la encimera. Cogí un hielo y con la boca se lo fui refrescando su piel mientras ella apretaba mi espalda. Se derritió el cubito por completo cuando ya había degustado todo. Puso sus manos en mis hombros, se bajó y se dispuso para que la penetrara por atrás. A la velocidad de un  reloj de arena lo fui haciendo hasta llenar su cielo. Me paré, nos sentimos completamente y llegó la tormenta desde el cielo a la tierra y de la tierra al cielo.

Nos reimos a carcajadas estando ya sin fuerzas y así me fui a por ropa para seguir paseando en soledad hacia el infinito.

28 oct. 2015

caca, papá

Yago, te confieso que la primera vez que oí caca, papá me tembló todo el cuerpo, igual que cuando un profesor está mirando la lista de alumnos para ver a quien preguntar y me agacho para que no me vea.

Estábamos comiendo los cuatro. Gael en su sillita blanca especial para bebés comilones, mamá enfrente de mí y tú a mi izquierda con la mesa negra pegada a la pared y la puerta de la terraza, donde gael solía divertirse mirando a calma (nuestra gata) o jugando con la cortina al escondite. Fuimos al cuarto baño y en ese trayecto de siete segundos se me pasó por la cabeza todo lo que había oído que había que hacer en estos casos. Sin embargo, como es natural en mí (o como algunas dicen… como mi lógica es distinta a la del resto del mundo), decidí que fuera una experiencia totalmente nueva y me dejé llevar por lo que requirieras de mí en cada momento.
Coloqué el adaptador para el váter morado con un hipopótamo dibujado, te ayudé a subir, me aseguré de que tuvieras la colita apuntando para dentro y esperé cerquita tuya a ver lo que me esperaba, qué nuevo me depararía la vida. Al poco, en tu primer apretón me dijiste me duele la barriguita y lo que me nació fue ponerte la mano en tu cachete derecho. Te encorvaste para descansar sobre la palma de mi mano mientras contábamos del uno al veinte en inglés y español. Luego te enseñé a decir hi-po-pó-ta-mo. Incluso nos dio tiempo para aprender los colores de los marcos de los espejos del baño. Todo fluyó mejor de lo imaginado. La mejor prueba fue que la siguiente vez que oí caca, papá pero no pude acompañarte, fue mamá y le pediste que te hiciera como yo para que te doliera menos. Aunque no me veías, suspiré profundamente.

Las siguientes veces fuimos haciendo de ese momento caca, papá algo maravilloso. Te acariciaba la espalda con una mano para relajarte mientras en la otra posabas tu carita bonita y suave. Hacíamos planes de futuro. Con dos y tres años el futuro era los próximos diez minutos. Cuando llegaba el momento de limpiarse, decidías si lo hacía solo yo, una vez cada uno o solo tú. Finalmente, llegaba el momento bidé. Tu carita entre mis rodillas, agüita a veces fría y a veces tibia según te apeteciera y toalla para secarte el culete y que pudieras salir corriendo al salón. Si se me olvidaba el paso del bidé me decías ay papá, que se te ha olvidado el segundo paso.


Cuando exploramos nuevas experiencias, lo mejor es ser agua y así pasar como en este caso, del miedo a lo desconocido al amor por lo conocido. Aprendo tanto de ti…

4 dic. 2014

7 diciembre de 2000

A las cinco y media se apagó el mundo
A las cinco y media se cayeron las hojas
A las cinco y media comenzó a llover
A las cinco y media la Tierra era silencio

A las cinco y media se fue parando mi reloj

A las cinco y media amanece el universo
A las cinco y media nuestra estrella ilumina el mundo
A las cinco y media comienza otro camino
A las cinco y media se fuga la soledad
A las cinco y media tus ojos son los nuestros
A las cinco y media somos bebés en brazos




16 oct. 2014

Las motos

Las motos. Las motos... los motoristas... circulan por los carriles de la carretera como los demás vehículos, respetan las señales como todos y no pasan la velocidad máxima de la vía.

Rebobinemos.

1. Los motoristas circulan por los carriles. Normalmente no tengo tiempo más que para esquivar kamikazes pero si puedo, me pregunto ¿Qué entenderán por carriles? las rayas blancas largas? alguien debería decirles que los carriles son el espacio entre ellas. Es ancho para que también, si los reyes del asfalto lo permiten, lo usen ¡¡coches, camiones y autobuses!! incluso añado que los conducen personas y un pequeño toque de calidad los manda al suelo. La culpa siempre de los demás. 
2. Circular lo unen a circuito de carreras. A veces oigo un ruido en el techo del coche y ni me sorprendo. otra moto que no tenía otro sitio para seguir su camino sin frenar. (La culpa de esto de El halcón callejero, una serie que salió en antena tres cuyo protagonista era un Michael night en moto). Ya no es solo que adelanten hasta por encima de los coches sino que también usan los intermitentes como atracción de feria. Es común ver una moto que va recto con el intermitente izquierdo parpadeando aunque al final lo que haya sea curva a la derecha o no tenga opción de adelantamiento. No soportan que otro participante de la carrera de los autos locos se ponga cerca. ¿Te acuerdas de esos dibujitos de Patán en los autos locos? Eran unos personajes de ficción que hacían lo que fuera por ganar. Ese carro de trogloditas, ese espantamóvil con vampiros, dragones y humanoides, ese típico científico loco que inventa cualquier cosa para que el resto pinche o se queme, ese barón rojo acostumbrado a los aviones que se tiene que ganar la vida por las carreteras perdidas entre barrancos, esa bella Penélope siempre gritando para despistar, esos gangster con sus rifles, ese Pedro el bello deslumbrante, ese leñador que después de su agotadora jornada se pone a correr con el coche... pero sin duda, curiosamente, el más recordado es uno que no ganó nunca una carrera. ¿Quién? Patán y sus carcajadas contagiosas con su dueño francés Pierre y su pérdida de tiempo preparando trampas a lo Coyote y Correcaminos. 
Pues eso es para ellos desplazarse de un lugar a otro: Carrera loca para ganar sin que haya premio y poner obstáculos a los demás aunque vayan tranquilamente. Creo que lo hacen para que les aplaudamos a su paso por nuestra ventanilla o toquen el espejo retrovisor que tanto cuesta poner milimetricamente bien.
3. Respetan las señales como todos y no pasan la velocidad máxima de la vía. ¿velocidad máxima? Ni ellos ni nosotros entendemos ese concepto. Nadie respeta las señales a no ser que vaya con alguien al lado asustándole o haya un coche de policía cerca. En este caso todos hacemos igual que cuando éramos pequeños: poner cara de niños buenos y frenar. Frenar aunque vayamos a 20 y la velocidad máxima sea de 70. 


Las motos. Todo un enigma

30 sept. 2014

El caballero sonriente

Con mis ropajes de caballero
me lanzo a perseguir sueños,
con mis ojos verdes vuelo
como el águila que soy, sin dueños

Siento el viento esquivo a mi paso,
rompo las cadenas del universo
donde la bestia reina a su merced
creando y quemando nubes en el cielo,
pues soy el caballero paciente
de la sonrisa eterna, un demente más
en esta vida del juego invisible
entre el ocaso y edén.

21 sept. 2014

El nacimiento de Gael, según Mamá



Después del nacimiento de Yago, nuestro primer hijo, en hospital y un parto en absoluto respetado, decidimos que no queríamos volver a pasar por algo similar y que nuestro siguiente hijo vendría al mundo de manera muy diferente. Por él, por mí, por su papá…

No fue camino fácil, en varios sentidos, llegar a hacerlo realidad, pero llegó el gran día y no se produjo ese camino al hospital, no hubo nervios, ni miedos, ni dudas…no hubo tubos fluorescentes, ni recepciones, ni papeleos, ni camillas…

Llevaba varios días de pródromos, era aproximadamente la una de la madrugada, las contracciones llevaban siendo rítmicas e intensas durante más de media hora y ya no me dejaban dormir. Así pasó media hora, una, dos, tres….pero la intensidad apenas evolucionaba y supe que iba avanzando muy lentamente, así que prefería estar sóla, ni siquiera avisé a Pepe, que ya dormía, . Empecé escribiendo en el diario que inicié el día que supe que estaba embarazada de Yago, me apetecía contarles lo que estaba sintiendo, lo feliz que me hacía estar tan cerca de ese momento tan deseado. Aunque no podía dormir, era consciente de que me esperaba un largo camino por delante y necesitaba estar descansada y fuerte, pero no me apetecía estar en la cama, así que me fui al cuarto de juego de Yago, un espacio donde me sentía muy bien, un rincón muy acogedor, con las paredes pintadas en colores cálidos, donde habíamos preparado la piscina de parto, una lamparita de luz tenue, la pelota de pilates…. Allí estuve entre paseos, pelota, sofá, cojines, hasta que a las 7 de la mañana pedí a Sole que viniera, habían pasado muchas horas y tenía necesidad de saber en qué momento me encontraba.

Con el amanecer llegaron nuestras acompañantes, Sole y Luna, cargadas con una silla de partos y una gran maleta roja donde traían todo necesario para la ocasión. Al poco comprobamos, como ya suponía, que había avanzado poco, apenas 3 cm de dilatación.

Yago se despertó y nos acompañó en el salón durante un tiempo, se agarraba a mis piernas, me daba besos... Estoy convencida de que percibía que algo importante iba a pasar. Pepe se encargó de jugar con él y permitirnos a nosotros cuatro ir al dormitorio, las contracciones se iban haciendo más intensas y Sole me propuso hacer otro tacto para comprobar la dilatación. No sabría decir el tiempo que había transcurrido desde la vez anterior, pues lo primero que olvidé fue que existía el tiempo… y comencé a vivir el carpe diem más absoluto. Podría decir que una de las muchas cosas maravillosas que disfruté con esta experiencia fue eso, vivir cada contracción, cada descanso, cada respiración, beso, abrazo, cada segundo, como el presente más absoluto, no había pasado ni futuro. Para nuestro asombro, seguía estando de 3 cm, un bloqueo, un parto estancado…lo que en otra situación habría sido sinónimo de exitocina sintética, de cuenta atrás para una intervención médica y en ese momento lo único que pensé fue que no quería ir al hospital, no iba a ir al hospital! tenía que salir de ese bloqueo y continuar el camino, avanzar, Gael y yo lo íbamos a conseguir, no me cabía ninguna duda, cada contracción era un pasito más, nos acercaba al final del camino, había que aprovecharlas para continuar y, como me repetían una y otra vez Sole y Luna, no podía luchar contra las contracciones, no podía agarrarme a lo que mi cuerpo reconocía como dolor, tenía que vivirlas, acompañarlas, aprovecharlas, porque eran esas contracciones el impulso que me permitiría seguir avanzando. Así que me agarré a eso y acompañando cada una de ellas con un largo y suave ahh, ahhhhhhh, aaaaaaaaaahhhhhhh, sonido que acompañaba a mis exhalaciones, con las manos de unos y otros, probando diferentes posturas, recibiendo masajes con aceite en los riñones, con sus miradas de apoyo y sus respiraciones acompañándome, pude empezar a vivir esas contracciones cada vez más intensas de una forma productiva.

Yago hizo un último amago de abrazo y yo no pude corresponderle, ya no estaba, lo mundano se alejó de mi alcance, estaba cada vez más dentro de mi…y pedí que llamaran a su abuela para que lo recogiera, necesitaba a Pepe cerquita y esos besos y abrazos de mi pequeño debían esperar, toda mi energía estaba en otra dimensión.

Sole me propuso hacer otro tacto, casi 2 cm más, habíamos salido del bloqueo, aunque el avance era poquito. Yo lo recibí bien, vamos, avanzando…despacio, pero está bien. Desde hace tiempo aprendí a buscar el lado positivo de las cosas y encontrarles sentido cuando algo no va bien o sencillamente no es lo que esperas. Sentí que debía ser así, que mi parto anterior había sido forzado, manipulado y apresurado y que este compensaría todo aquello, que este tiempo que estaba pasando me estaba permitiendo vivir e interiorizarlo todo de forma más profunda y consciente y así fue como acepté, sin prisas, que Gael llegará cuando y como él necesitara y que ahí estaba yo, ahí estábamos nosotros para acompañarlo y facilitarle su camino hacia la vida fuera de la barriga de mamá.

Desde que se fue Yago pude disfrutar más de la compañía y apoyo de Pepe que hasta el momento había centrado su energía en acompañar a nuestro pequeño. La compañía femenina me resultaba imprescindible y aunque los necesitaba a todos, creo que cada cual estuvo cuando y como debía estar y tal y como yo los necesitaba.

Como perdí la noción del tiempo no podría decir cuánto pasaría, sólo sé que a partir de entonces, las contracciones eran muy, muy intensas, estaba realmente cansada y apenas podía mantener los ojos abiertos. Recuerdo acompañar las contracciones con un vaivén de cabeza hacia delante y hacia atrás, repitiéndome interiormente que podía, que yo sabía parir, que Gael iba a nacer en casa! Algunas contracciones me arrastraban hacia el dolor, hacia la resistencia, me alejaban de mi propósito de expandir, avanzar, vivir…recuerdo varias de ellas, en las que sentada en el sofá (con Luna y Pepe uno a cada lado apretando contra mis riñones una botella de agua ardiendo, para aliviarme) yo me agarraba al sofá y contraía mi cuerpo hacia arriba. Sole y Luna me recordaban que llevara mi energía, mi fuerza y mi cuerpo hacia la Tierra, mi bebé tenía que seguir bajando… yo tenía que acompañarle, me necesitaba…y gracias a eso yo conseguía retomar, reconducía, relajaba y tomaba consciencia de nuevo. Era fácil crear resistencia en esos momentos, GRACIAS por estar a mi lado y ayudarme a volver al camino. Me sentía más cerca de Pepe que nunca, su mirada, que podía percibir aun con mis ojos cerrados, su aliento, sus manos firmes, sus besos….

8 cm!, creo recordar que fue justo entonces cuando, como describió Pepe de forma tan poética cómo sólo él sabe, puse a pasear lágrimas por mis mejillas por segunda vez,- exprésate Carmen, qué pasa, que sientes…me animó Sole, -Estoy muy cansada! Creo que fue lo que pronuncié, aunque eran lágrimas de cansancio, de agotamiento diría, también de alegría de saber que ya estaba cerca, que lo estaba consiguiendo….y al mismo tiempo de dolor, porque a pesar de ser un dolor totalmente diferente a cualquier otro, de ser un dolor lleno de sentido y que podía visualizar, mi cuerpo casi no podía ya soportarlo.

En el siguiente tacto estaba en completa, ya! Ya no quedaba nada. Pude tocar la bolsa, aun intacta, y la cabecita de mi niño, qué magia! –Ya puedes empujar si tienes ganas. Sin pensar, como todo este tiempo atrás, siguiendo mi instinto animal más absoluto, me tiré al suelo, de rodillas y apoyé mis brazos sobre la silla de parto, entonces Pepe hizo lo mismo colocándose frente a mí, dejando la silla de partos entre nosotros, como punto de apoyo para ambos y me agarré a sus brazos, metiendo los míos por las mangas de su camiseta. Muchas contracciones, muchos pujos, muchas sensaciones y emociones. 40 minutos….eso supe después Pepe no se separó ni un segundo, sus fuerzas no flaquearon, su soporte no flaqueó, permaneció firme, sereno, tal y como yo lo necesitaba. Me besaba, sé que me miraba, me apretaba, me sujetaba. Y entonces, a pesar de experimentar la sensación de dolor más intenso de mi vida, viví la experiencia más maravillosa y con un punto de placer indescriptible: el expulsivo. Sentir como Gael iba avanzando y yo podía vivir con él cada pequeño movimiento dentro de mí, en cada contracción empujaba y respiraba según mis sensaciones, nadie me guiaba, yo sabía lo que necesitaba, yo sentía, yo administraba mi oxígeno, mis fuerzas, mi energía, yo paria, yo! Cada pujo notaba como Gael avanzaba un poco más y al terminar la contracción retrocedía un poquito y a la siguiente avanzaba un poco más que en la anterior y retrocedía un poco al terminar el pujo y la contracción. – Carmen, si se va déjala ir….descansa, me aconsejaba Sole. y así, despacito, sin prisas, Gael iba asomándose al Mundo. Lo sentí ya casi fuera y de repente en una de las contracciones se rompió la bolsa. Supe que en la siguiente ya saldría su cabecita y así fue! al poquito su cuerpo se escurrió, salió de mí! Habíamos sido uno hasta ese mismo instante y ahora empezaba su vida fuera. Me inundó una profunda felicidad al recibirlo sobre mi cuerpo desnudo. Era un bebé precioso, sonrosado y olía a vida. Respiró nada más salir y se agarró a mi teta, no deja de asombrarme ese instinto, como nacemos sabiendo mamar. En 2 contracciones más el alumbramiento de la placenta y ahí lo dejamos, unido a ella hasta que el cordón dejó de latir, nutriéndolo de ese sustento de transición, imprescindible durante 9 meses dentro de mamá e importante y enriquecedor en este momento, ya en el Mundo. Eran las seis y diez de la tarde.

La naturaleza es maravillosa, sólo hay que dejarla fluir.

Bienvenido mi amor, si ya te quería ahora no puedo describir lo que siento. Gracias Pepe! Lo conseguimos!!


 

17 sept. 2014

Luces y sombras. A cuáles temer más?

Las sombras, nuestros miedos, nos hacen caminar por donde queremos, pasamos mucho tiempo con ellos, los conocemos muy bien, nos han hecho ser lo que somos hoy guiado por un ayer marcado por su fuerte presencia en nuestra mente. Es el camino fácil, el de líneas rectas, el de 'mejor no lo hago por si me descontrolo', el de 'sabía que por mi culpa, pasaría esto', 'no me acerco a él porque sé que le voy a decepcionar, 'me siento pequeño a su lado'.

En cambio, la luz, nuestras virtudes, nuestras buenas acciones, pensamientos y hechos, nos llevan a lo inexplorado, a vivir aventuras, a las curvas sin ver el final, a crecer conociéndonos, a ofrecernos al mundo, a observar el horizonte desde un precipicio, al 'aquí estoy para lo que venga', al 'puedo superarlo', al 'acéptame como soy', al 'caminemos juntos',

En un primer vistazo, la sombra es lo que nos paraliza, lo que hace que no se mueva nada, donde envejecemos furiosos, y la luz lo que nos hace sentir en contínuo movimiento, desde donde se ve todo, donde habita la paz.

Sin embargo, estudiándolos, vemos que la luz nos atemoriza aún más. La sombra es un universo conocido, robotizado, parado, egoísta. Da miedo, sí, pero es controlable, predecible e inmutable. La luz es el universo en movimiento, exige valentía, confianza, responsabilidad, humildad, unión, propósito y amor. Da horror porque es impredecible, porque lo ofrecemos al mundo pero no sabemos lo que nos va a devolver ni siquiera si habrá recompensa.

En conclusión, nuestra sombra es la espada y la luz nuestro cuerpo. Qué es peor, ¿perder la espada o el cuerpo?





12 sept. 2014

El nacimiento de Gael, según Papá

Es difícil ponerse a describir algo tan mágico como ha sido nuestro parto en casa. Sin embargo, la ilusión por compartir y dejar constancia en este testamento que es mi espacio, es mayor que las dudas que puedan surgir sobre cómo transmitir con palabras tantos silencios bellos.
 Desde que surgió la idea de parir por nuestros medios, estaba convencido de que era lo que deseaba. En eso dediqué buena parte de mi energía. Hubo cambios de planes ajenos a nosotros en el camino pero llegado el día todo fluyó de la manera más natural que se puede imaginar. 
 La luna acompañó las primeras contracciones de Carmen. Me asomé al cuarto de juegos de Yago y estaba ella tumbada con las piernas encogidas en el sofá con cojines. Una estampa tan bonita y llena de amor que no quise perturbar. Me fuí a dormir con Yago, acurrucados esperando nuestro momento para aportar lo que necesitaran Carmen y Gael. A las siete de la mañana llegaron nuestras acompañantes: Sole y Luna. Sole con su experiencia en partos naturales anteriores y un punto que me encanta de humor cuando la ocasión lo pide, y Luna, que vivía su primer parto en casa como acompañante y nos dio todo su ser habiéndola conocido el día de antes. ¡Gracias!
 Preparamos un buen desayuno en el salón y el ambiente de paz, alegría y positividad fue uniéndonos cada vez más. No hacían falta preguntas, solo dejar fluir y oír la Naturaleza. Yago despertó, desayunó y estuvimos jugando mientras ellas tres y Gael se fueron al dormitorio. Cada cierto tiempo, Yago iba a abrazar a su madre y besar a su hermanito. Podía sentir que algo importante estaba pasando porque iba aumentando sus muestras de cariño y disminuyendo su interés por jugar. Tanto que su abuela Carmen se lo llevó cuando había aportado todo lo que podía al nacimiento de Gael. Esta abuela sabía que su papel era estar con las manos abiertas para lo que necesitaran su hija y sus nietos. ¡Gracias!  Su abuela Gracia permaneció en mi cabeza en todo momento, sabía que yo la iba a necesitar con sus consejos. ¡Gracias mamá!
 Llegó el momento de comer con las contracciones cada vez más seguidas, más fuertes y unos silencios llenos de amor. ¡Qué magia! No había manecillas de reloj golpeando, no había preocupaciones y casi ni palabras. Todas nuestras energías estaban en empatizar con Gael y Carmen. Contracción-respirar-contracción-respirar... Cada momento se vivía de forma distinta. Carmen iba perdiendo consciencia de todo aquello que no fuera ayudar a Gael en su camino al mundo, incluso a veces cerraba los ojos y se dejaba caer hacia Luna, Sole o yo. En los momentos  de respirar, la mayoría eran para mirar a Sole, que la tenía enfrente y le aconsejaba que no luchara contra las contracciones sino que las viviera. Luna y yo le dábamos besos y los animábamos. Todo fluía, eramos cinco en uno. Gael iba recorriendo su camino, Carmen facilitándolo y los demás a expensas de sus necesidades. Hubo tanta unión que en un momento en el que Carmen puso a pasear por su rostro lágrimas, Luna y yo también lo hicimos mientras Sole se levantó a comer algo. La idea era comer uno a uno para que en las contracciones, si Carmen deseaba algo, lo tuviera. Todos éramos indispensables. Podía ser que consciente o inconscientemente, quisiera agarrarnos las manos, abrazar a alguien, que la sujetáramos o cuidar sus riñones. Ahí teníamos y queríamos estar.
 Cuando ya estaba muy cerca el momento de recibir a Gael en el mundo, Carmen se puso en el centro del salón con las rodillas en tierra, Luna y Sole por detrás hablándole para que todo fuera bien y yo delante siendo su apoyo físico. Se agarraba a mis brazos y yo la besaba, acompañaba y animaba según sus sensaciones. Gael mostró su inteligencia al ir yendo poco a poco. Ellos cuatro realizando maniobras para que hubiera final feliz, y yo con el aliento de la abuela Gracia, mostrando la seguridad de que ya no quedaba casi nada para que Gael respirara fuera y que lo iba a tener en brazos para enseñarlo al mundo.
Así fue. Gael nació y Sole lo puso en los brazos de su mamá. Un nuevo amor en mi vida. ¡Gracias Carmen! ¡lo conseguimos!

9 jun. 2014

Naranja

naranja, tu delantal naranja
naranja, el atardecer y amanecer
naranja la fruta de árbol prohibido
naranja, tu piel naranja
naranja tu olor en el agua
naranja sobre el mar sin fin
naranja color naranja
naranja, la paz budista
naranja la luna naranja en el cielo
naranja, el puzzle que te arropa

28 may. 2014

Beso en la boca

De un beso en la boca surgió una gran amistad. Los dos fueron felices

Por qué no. Besar en los labios no tiene que implicar pasión sexual. Eso es una barrera mental en nuestra sociedad. Hasta ahora era para familias que lo tienen por costumbre, parejas o amigas en noche de locura, pero se puede dar un paso más.
 Cuando ves a alguien a quien tienes cariño le das un beso en la cara con energía cuando quizá lo que te apetece es decirle sin palabras que le quieres. Pienso que un beso en la boca sin más intención que esa es la mejor opción.

16 may. 2014

Un desierto en mi camino

El sol brillaba más naranja que nunca. Bajo mis pies había un desierto gigantesco de arena blanca, innumerables dunas enmarcando un pequeño charco y algún que otro escorpión cerca paseando con la cola arriba. Revisé la mochila y por suerte, pude palpar un bocadillo, una manta y una cantinplora grande. Me puse a andar porque tenía que cruzarlo para llegar a un pueblecito con muchas cabañas, leña y gente sonriente. Mi compañía era un silencio aterrador que ponía frente a mis ojos mis miedos, frantasmas que deambulaban cerca sin abrir la boca. Sabía que era producto de mi imaginación y solo mi templanza podria conseguir que no pereciera en el largo camino. Cada uno me iba entregando algo: una botella de whiski, muchos billetes en una bolsa de plástico, ropa para el frío y calor, un folio en blanco con lápiz y goma de borrar, un teléfono móvil y una rosa.


Pasaron las horas y el sol ya buscaba cobijo bajo la tierra. Ya estaba muy cansado y paré a descansar, aún quedaba mucho para el final del desierto. Con mis manos hice un montón de arena con forma de cama y allí reflexioné sobre el pasado. La luna me inspiraba e imaginaba que podía escucharme. Llegué a la conclusión de que el pasado no se puede mirar con ojos de presente, así que cerré los ojos con la tranquilidad de haber borrado de mi mente aquellos pensamientos que ya no servían. Al despertar pude ver el pueblo de Felicidad en fiesta a pocos metros.


Los miedos son parte del camino a la felicidad. Bésalos. Aprovecha su energía.


23 abr. 2014

7 haikus 7



Gotas verdes
sendero girasoles
Silencio de luna

Rosas blancas
Horizonte tulipán
Mundo en aurora

Saludo al sol
Sol amanecido
Siete palabras

Huracán de paz
Vuelo águila real
Cascada de luz

Los Siete mares
Naturaleza sabia
Sal de piratas


Tiempo fugaz
Felicidad efímera
Cielo de fuego

Ruido de agua
Silencio en silencio
La flor de loto

16 abr. 2014

tanka

Hago reír
A niños y ancianos,
Soy melancolía,
El payaso que pasea
Por tu calle.

haikuentos introspectivos

Miré el espejo del ascensor,
Vi solo una sombra.
Tuve que volver a por mi cuerpo.

Fue a la batalla junto a un desconocido,
 Le preguntó qué te dan.
Tu cabellera

15 abr. 2014

haikus toreros

... porque Sevilla es dualidad perenne...

Feria de abril
Verónica de El Juli
Muerte en gloria

La Maestranza
Espartaco de luces
Oreja y rabo

......................................


A puertagayola
Matador al suelo
Víctima en pié

La Maestranza
"Descarado" torero
Final feliz

11 abr. 2014

Nos importa cómo se dice




Ruedo por el mundo ruedo por su asfalto ruedo por semáforos 
ruedo por plásticos ruedos por cables ruedo por las drogas ruedo por las críticas ruedo por los disgustos ruedo por los cerdos ruedo por los dioses. Aprendo de la vida aprendo del tiempo aprendo de las experiencias aprendo de los animales aprendo de las rocas aprendo de las nubes aprendo de las silabas aprendo de las personas aprendo de los alimentos aprendo de la escritura aprendo de mis ojos aprendo de mis oídos aprendo de mi boca aprendo de mi corazón aprendo de mi barriga aprendo de mi sexo aprendo de mis rodillas aprendo de mis pies



Ruedo por el mundo ruedo por su asfalto ruedo por semáforos 
odeur sagord sal rop odeur selbac rop odeur socitsálp rop odeuR
Por el alcohol ruedo por el y tú más ruedo por la ropa ruedo por las 
sol rop odeur sodrec sol rop odeur sotsugsid sol rop odeur sacitírC
Dioses. Aprendo de la vida aprendo del tiempo aprendo de las 
sacor sal ed odnerpa selamina sol ed odnerpa saicneirepxE 
Aprendo de las nubes aprendo de las silabas aprendo de las 
arutircse al ed odnerpa sotnemila sol ed odnerpa sanosreP
Aprendo de mis ojos aprendo de mis oídos aprendo de mi boca 
Oxes im ed odnerpa agirrab im ed odnerpa nózaroc im ed odnerpA
Aprendo de mis rodillas aprendo de mis pies



Ruedo por el mundo ruedo por su asfalto ruedo por semáforos 
Ruedo por
Plásticos ruedo
Por cables
Ruedo por
Las drogas
Ruedo por
Las críticas
ruedo por los disgustos ruedo por los cerdos ruedo por los dioses





Aprendo
De la vida
Aprendo del
Tiempo aprendo
De las experiencias
 aprendo de los animales
 aprendo de las rocas aprendo
 de las nubes aprendo de las silabas
 aprendo de las personas aprendo de los alimentos
 aprendo de la escritura aprendo de la lectura
 aprendo de mis ojos aprendo de mis oídos
 aprendo de mi boca aprendo de mi 
corazón aprendo de mi barriga
 aprendo de mi sexo aprendo 
de mis rodillas aprendo
 de mis pies















27 mar. 2014

Realidad

IM PO SI BLE
.
.
.
IM POSIBLE
.
.
.
IMPOSIBLE
.
.
Imposible
.
.
imposible
.
.
mposible
.
posible
.
.
Posible
.
.
Posible
.
.
.
POSIBLE

25 mar. 2014

Fresas de primavera


Pedacitos de fresa en los labios
Humedecen el silencio que hacemos rugir
-Primavera "inspirada" para los sentidos-.

Alegría exuberante... 
Mi lengua extraviada en lo frutal carnívoro

¡No entiende si es pulpa o sexo!

Quién comprende ya qué es fruta...
flor...
Boca....
Pulpa...
Tú...
Yo?

Ella... la primavera.


Tumbada escultura desnuda sobre la cama,
Tu cuerpo bello y por mí contraído,
Mi única luz un túnel abierto al placer,
Tu vientre vibra al acercarse mi río.

Acaricio montículos a mi paso,
Golpeando el umbral de los cielos
Hasta morir por entero,
Hasta quedar exhaustos y ciegos.

17 mar. 2014

Rosa de Noviembre

Será la espina del rosal que me clavaste
Aquella mañana de un noviembre lluvioso,
La que llena mi pecho de sangre
Y mi alma alza como un coloso.

 ¡Pudiera yo caer rendido entre girasoles,
Suspirar al cielo entre tulipanes,
Cegar mis ojos con algodones
Y vencer la furia de lo mares!

Volando sobre campos de amapolas
La luna plateada mis desvelos engalana,
Sumergiendo sus lágrimas entre olas
Para al fin, enjugar mi alma.

11 mar. 2014

Dormir contigo

Dormir contigo es recuperar noche a noche las lunas que has estado en la barriga de tu mamá. Primero fue la siesta. Dormíamos juntos después de comer y si podíamos nos acurrucábamos o te ponía la carita sobre la palma de mi mano y ya ese tiempo de relajación y unión se alargaba hasta las tres horas. Cuando lo hacíamos por separado, solía durar menos la de ambos. Creo que es una necesidad natural el compartir ese momento. Por las noches dormías pegadito a la pared, si te habías acostado con mucho sueño y entre nosotros, si no habías comido bien o tenias alguna preocupación. Nuestra tranquilidad era total. Si necesitabas alimentarte, ahí tenias a mamá dispuesta para calmarte. La otra opción no nos gustó desde el principio. ¿Dormir en cuartos separados porqué y para qué? No encontré ni encuentro razón alguna para ello. Ahora que te has hecho mayor (ya tienes dos añitos), las noches las pasamos sobre dos camas pegadas. En la más pequeña duermes tú con toda la libertad para moverte y nosotros en la más grande, estando yo pegadito a tu piel suave. Hay tiempo y espacio para la intimidad de papá y mamá, para la tuya y mamá y para la tuya y mía. La luna nos da compañía durante mucho tiempo. Creo que dormir todos juntos ha sido una mis decisiones más acertadas de todas las que he tenido que tomar. Si pides agua, rápido rápido, me levanto, la cojo del mueble de enfrente, te la doy y espero para ponerla en su sitio de nuevo. A veces la pides sentadito con los ojillos cerrados y tengo que retener mis ganas de comerte a besos. Me gusta despertarme en algún momento para buscarte en la inmensidad de la cama y ver cómo y dónde duermes. Hay veces que todo tu cuerpito bocabajo ocupa una almohada, otras en las que estás bocarriba en el centro de la cama, hace poco nos durmimos con tu mejilla sobre la mía. Las menos de las veces, estás de lado cerca del precipicio de la cama. Entonces te cojo como a una escultura de cristal y te coloco en lugar seguro para todos. Espero que tardes mucho en querer cambiar de cuarto y dar otro pasito más hacia tu independencia. No sé yo eso como lo llevaremos.

19 feb. 2014

Te quiero

Te quiero, TE QUIERO, te quiero. ¿Qué has sentido al leer esta expresión, querido lector? Como mínimo apuesto por alegría por mí, por la intriga de saber o adivinar a quien se lo dedico. En su momento, nuestro momento, cuando el presente nos una, lo sabrás. Te quiero, por muy repetida y para algunos podríamos decir que incluso manida, es una expresión maravillosa que supone mucho en estos tiempos que corren, vuelan sin a veces dejarnos parar para reflexionar. Gusta escucharlo y pocas veces vemos que cuando se siente amor por alguien, algo retumba en el alma que hace tener que soltarlo. Es tan importante, que callar sentimientos puede llegar a ser causa de cáncer de garganta. No pensemos en "digo Te quiero pero me refiero a sexo", eso es quedarse con una posible consecuencia que puede darse o no. Salgamos a la terraza, vayamos a un semáforo, al lavadero, cojamos el teléfono, bajemos la ventanilla del coche y gritemos: Te quiero. Tan simple como eso y a la vez tan complicado si no lo hacemos de corazón. En este caso, la sociedad como concepto hará de aguijón, cual escorpión que se ataca a si mismo cuando se acerca al fuego y se encorva de tal manera que acaba muriendo. Por las altas temperaturas, no porque prefiera suicidarse. ¿Acaso no es fuego la sociedad? La fuerza de la sociedad nos callará con la fuerza del sentido común si nos acercamos demasiado. En cambio, si nos quedamos cerca y pintamos con el corazón un circulo a su alrededor, la belleza de la locura nos mantendrá vivos sin llegar a perder la cabeza.
Con un Te quiero sacaremos nuestras preocupaciones, la energía positiva fluirá y el mundo se verá con más luz. Hay tantos Te quiero por decir... y son tan buenos que habría que decirlo cuantas veces se sienta. Dejar fluir sentimientos como el agua del río que avanza lento, superando cada obstáculo que va encontrando, para un camino quizás no muy lindo, pero si valiente y lleno de amor. Pensamiento positivo atrae pensamiento positivo. Hay ejemplos de personas importantes que bien merecen un Te quiero ¡o muchos! y puede que ellos lo necesiten. Ese amigo o amiga con el que compartes vivencias y con una palabra te anima o al revés, que solo necesita decirte " no te rayes" sonriendo. Quizá no profundice en tus problemas, pero te echa el brazo por encima o te invita a tomar algo. Esa pareja que tira de ti para no venirte abajo con solo decir "qué puedo hacer? O te recuerda tu personalidad en positivo o te abraza o te invita a hacer algo. Esa hermana que te dice "ay chiquitín" y ya te sientes mejor, o te cuenta sus cosillas para compartirlas sonriendo y te nombra los bocadillos de nocilla con pan. Ese padre que dice "algo te pasa, no estás sonriente, aunque no me lo quieras decir", que te recuerda que te conoce muy bien y da consejos. Ese hijo que se emboba mirándote y se te quita todo lo malo, que sonríe y te acaricia o hace que juegues con él. Esa madre que te mira con cariño, te pone sobre sus piernas y escucha con atención mientras te acaricia con sus largas y pintadas uñas. Ese kioskero que sonríe al darte el periódico, que te atiende con cariño como si dejara a un lado que es su negocio. Ese desconocido que transmite alegría con su andar o su forma de hablar solo y que te mira al cruzaros. Por suerte, hay otros tantos que quedan por descubrir mientras exista un futuro que anhelar y un presente para vivir, aprender y aprehender (asimilar e interiorizar sentimientos que se escapan de las definiciones de diccionarios. La verbalización de aquello que nos hace auténticos gracias a nuestras experiencias pasadas, muchas veces iniciadoras de un futuro, manantial de la locura de vivir). Esta palabra la conocí a través de las entrevistas de Sánchez Dragó en su programa de tv, Negro sobre blanco, a finales del siglo y principios de éste, pasado los domingos por la noche. El escritor y presentador dedicó una serie de entrevistas al ya fallecido filósofo Raimon Panikkar (1917-2010). En un plató que incitaba a la reflexión, con estanterías llenas de libros, poca luz y un pupitre que separaba a Sánchez Dragó y Panikkar. Se trataba, principalmente, de dar a conocer la magnifica obra Invitación a la sabiduría, que obviamente me lancé a comprar nada más pude. Descubrí a un teólogo que había practicado las principales religiones del mundo y desde hacía tiempo no veía la televisión (algo en aquella fecha imposible para mí. Me estaba acercando a la mayoría de edad y formaba parte necesaria de mi vida). Aquí os presento una exposición del autor sobre lo que es Aprehender, indisolublemente unida a Savoir Vivre. "La sabiduría es el arte de la vida. Aquella experiencia primordial de la que hablan hombres en casi todas las culturas. La sabiduría es un savoir vivre, donde savoir no es un saber sobre la vida, sino experiencia plena de la vida. No es posible vivir en plenitud sin sabiduría. La modernidad se resiste a admitirlo, mientras vive obsesionada con su necesidad de seguridad. Es preciso aceptar el reto de gozar del sentido profundo de la vida, y esto es lo que todas las tradiciones han entendido por sabiduría. Vivir una experiencia en la que aún no se han escindido conocimiento y amor, alma y cuerpo, espíritu y materia, tiempo y eternidad, lo divino y lo humano, lo masculino y lo femenino... vivir la armonía de todas las polaridades de la existencia. Atrevernos a ser lo que realmente somos y que tantas veces no nos atrevemos a creer. La fe no es una doctrina, sino la apertura a este riesgo".
Con este subidón de energía positiva, de invitación a la aventura de conocernos, gritemos Te quiero aunque no haya nadie delante. A veces incluso viene bien decírselo a uno mismo. Hay que empezar siempre, siempre, por quererse a uno mismo, algo que a veces dejamos de lado. El corazón es más sabio que la razón ¡dejemos que se exprese! La razón está llena de convencionalismos sociales que se esconden tan bien y tan profundamente, que comparamos la razón con las vías del tren. El camino recto y las curvas rectas con su máquina común y vagones repletos de personas comunes, que cruza por paisajes inmóviles, hace subir a él a personas que se comportan como adiestrados para no gritar, ni dejarlos expresarse como seres únicos. Si lo piensas, la razón se presenta como reina cuando aparecen los miedos. Si algo temes, ahí está ella, "para encarrilar a quien se salga del camino recto". Pero el miedo se combate o mejor dicho, se aprende de él y dejas de sufrirlo, cuando el corazón entra en escena. Mientras antepongas la razón, solo conseguirás dejarlo como una sombra, presente y ausente a la vez, esperando a que te descuides para cubrirte de oscuridad. En cambio, el corazón es nuestra luz, lo que nos hace ser auténticos, salvajes, aventureros... Con el corazón se supera el miedo y se crece como persona. Él nos guía para superar obstáculos y tener siempre metas superiores. El conocimiento de uno mismo, Pepe, no invalida ni incapacita para llevar a cabo, junto a nuestras emociones, aspiraciones e, incluso,la consecución codiciada del éxito, una cultura de paz en la que gente de buena voluntad imponga (hay que abrirse camino entre el bosque que nos pone enfrente e incluso a veces, nos sitúa dentro, las prisas y la superficialidad. A veces ahí dentro uno puede sentirse bien) su presencia y su prestigio con el único propósito de disfrutar y arreglar las cosas según nuestras capacidades. Como jamás hemos soñado, sino de una manera ñoña y tradicional, como a veces expresamos la sabiduría, lo que sería un mundo inspirado por el amor y la satisfación de nuestras necesidades, más vale que cimentemos estos propósitos en la atribución de su rareza como si se tratara de una costumbre o un hábito; quiero decir que, patas arriba,una vez puestos,aceptemos previamente su condición de raro hasta vislumbrar un cambio combinando nuestros ideales y compartiéndolos. El ideal de un Te quiero que puede ser compartido sin necesidad de ser recíproco, pues en sí mismo ya es maravilloso. Primero hallaremos razones comunes, incluso raras; luego el sentimiento de estar vivos, quiero decir de tal apreciación, llenará de alegría al mundo, movido por la gratitud. El resto está por venir, aunque la buena nueva de mirar adentro ya está a la alcance de personas receptivas, inteligentes, y también a ras de lo común. Te quiero es la expresión sublime del corazón. No lo hagamos silenciar, pues hacerlo nos empequeñece. La personalidad se crea con instantes, pequeños actos que van sumando, no con grandes actos puntuales. Eso es gloria efímera. Como el sexo. En ambos casos, se entra en un oasis. Una vez disfrutado al máximo su causas, climax y consecuencias, todo se desvanece si no se acompaña de corazón, de un Te quiero real. En decir Te quiero no se tarda más de un segundo y sin embargo crea una cascada de buenas vibraciones y declaración de intenciones. Es una forma de decir quiero que estés en mi universo, que permanezcas, que te unas a mi camino, que aprendo de ti, que si me necesitas, aquí estoy porque te quiero. Para quien lo dice, es una manera de hacer presente la luz interior que acuna el alma con su poder. Para quien lo recibe supone sentirse reconfortado, que está actuando con amor y eso se percibe. Gusta sentir el calor de una buena compañía y eso es un Te quiero. Con un Te quiero se sonríe. Ambos son un banquete natural para el alma y el cuerpo. Si lo sientes, hazlo ¿a qué esperar? fuera convencionalismos sociales, fuera el qué pensarán, fuera el temor de una respuesta negativa. Gritemos Te quiero aunque no lo oiga nadie o alguien o muchos o el resto de personas piensen que estás loco. ¿No es acaso la locura una señal de aventura? La locura es necesaria para vivir. No sola, porque perderíamos el norte. Acompañada de amor nos lleva a realizar acciones que sin ella no nos atreveríamos. Si en la sartén de la vida, se mezcla una pizquita de locura con un buen vaso lleno de postividad, a fuego lento, la comida nos acerca a los horizontes imposibles. Si la locura la unimos a la convicción, derrotamos los fantasmas que nosotros mismos creamos a nuestro alrededor consciente o inconscientemente, y dejamos que coloreen el aura hacia tonos fríos, pues éstos denotan barreras que debemos superar.
¿Nos atrevemos a definir el aura? Pues claro. Al tratar de describir con términos físicos lo que es el Aura, inmediatamente la asociamos con la palabra energía, la cual viene del griego energos, que quiere decir fabricar movimiento. La palabra aura, por su parte, precede de otra palabra griega, aer, que quiere decir brisa. Si tenemos la capacidad de asociar mentalmente los significados de ambas palabras, tendremos una imagen mental del aspecto del aura. Al fluír la energía, las personas pueden cambiar a cada momento: el color del aura no es perpétuo, sino que como el agua y su trascurrir por la Naturaleza y nuestro cuerpo, también esta sujeto a este cambio. Se podría decir que el aura es la tarjeta de identidad de la vibración del Ser humano compuesto de cuerpo fisico, emocional y mental. Desde los comienzos de la humanidad, en todos los lugares y civilizaciones del mundo la observación de campos energéticos y su funcionamiento concuerdan en la visión de luces alrededor de las cabezas humanas. El aura, aquello que solo unos privilegiados son capaces de ver. La tradición espiritual hindú, cuenta con más de cincuenta siglos de antigüedad; su creencia se basa en una Energía Universal considerada el constituyente básico y la fuente de toda vida, que llaman Prana, sanadora de cuerpos a través de energía, que proviene del sánscrito “prana”, fuerza vital. Los otros nombres con que se le conoce en el mundo son : “chi” (chino), “ki” (japonés), “rua” (hebreo), y pneuma (griego). Los yoguis manipulan esta energía mediante técnicas respiratorias, meditación y ejercicios físicos con la finalidad de mantener unos estados de conciencia y de juventud mucho más allá de su alcance normal. Los taoistas quizás fueran los primeros, en poner en práctica ya estas técnicas mediante respiraciones y movimientos a partir del Chi, o centro de vida. Y muchos otros más en la antigüedad, no importa de que civilización se hable, han creído, visto y practicado sobre la energía del aura humana. Los colores de la Naturaleza tienen una gran influencia sobre el hombre, quien, por su constitución física y psíquica, recibe su impacto. Es así que algunos colores representan los elementos: por ejemplo, el rojo y el naranja simbolizan el fuego; el amarillo y el blanca, al aire; el verde, al agua; el negro o el marrón, a la tierra. Psicológicamente, los colores se diferencian en cálidos y fríos. Los primeros favorecerían la adaptación y la vitalidad (rojo, naranja, amarillo); mientras los segundos tendrían que ver con la oposición , la sedación, la distancia afectiva (azul, violeta). Las diferentes tonalidades dentro del mismo color se refieren a la intensidad de lo simbolizado. Además un Te quiero nos pone en alerta y nos hace sonreír, creando una serie de movimientos que sirven de musculación. También debemos darnos cuenta de su impacto psicologico y lo que se siente con la palabra Sonrisa. Podemos ver en ella un mensaje oculto como asi lo dicen sus vocales. La primera que aparece es la O, que supone que es algo que sale de dentro, sale al exterior y vuelve al nido. Luego viene la I, la vocal de la ilusión y compartir y eso en su máxima expresión esta palabra. Por último está la A, que lanza energía positiva con toda la boca abierta. La sonrisa es un bien único de los Hombres y de su aprovechamiento depende, cosas de la vida, la imagen que transmitimos y lo más importante, el buen rollo que crea en el ambiente. Nos hace sentir felicidad. La felicidad no es un fin sino un camino a seguir dispuesto a asumir todo lo que conlleva una aventura de gran calibre. El ejemplo mas claro para mí es el universo del Santo Grial, ¿quién puede buscarlo? ¿Qué pasa si lo encuentras? ¿Y si no es así? Cuenta la leyenda que solo los hombres y mujeres buenos pueden hallarlo, solo quienes tengan buen corazón. Lo importante es comenzar y andar el camino que te lleve a ella. Viéndola como un fin y disfrutándola como un presente en el que pisarás hierba, arena, te zambullirás en aguas, saltarás piedras, rodearás rocas y siempre tendrás al fondo ese horizonte que, algún día o quizá nunca, se convertirá en camino hacia otro horizonte. Si vives el hoy, no importa que no haya un mañana. Un Te quiero no nos hace mejor que otros, sino mejor persona. Quiero erradicar la comparación entre personas, que no haya mejor que, ni igual que, ni menos que. Cada uno que aporte lo que tiene, lo que es, al mundo. Sería un buen camino hacia la paz y el buen ambiente. Tenemos los handicaps del capitalismo basado en la comparación y el peso de la cultura que nos viene de lejos, pero el corazón debe de ocupar más sitio en nuestras palabras y acciones, pues he ahí nuestra esencia, nuestro Yo más primitivo. Vale que la objetividad de la razón nos abriga como la capa de un mosquetero que va a afrontar un duelo con espadas a vida o muerte, pero luego uno tira la capa, la espada, el sombrero que nos oculta de la luz y se despoja de sus vestiduras. Ya desnudos sentimos libertad, la libertad de la subjetividad, de no aparentar, de al fin y al cabo descansar y andar sin trapos ni tabúes por el hogar. La subjetividad es maravillosa ¿no crees que es lo que nos hace únicos?
Es el momento de aprovechar al máximo el poder mágico de la subjetividad de un Te quiero. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor tiene causas y consecuencias y, quizá, cuando nos planteamos un hecho, dejamos al lado este magnífico poder que tenemos los humanos. Parto del convencimiento de que nada es negro o blanco, que no existe el siempre ni el nunca, sino que depende del ánimo con que afrontemos los acontecimientos. ¿Algo más subjetivo que un Te quiero? Parece que nos guste sufrir y elegir la proporción del color negro en vez del blanco. Nosotros mandamos en nuestros pensamientos, los creamos. Muchas veces decimos “me encantaría pero…” y eso no nos hace bien. Hay que arriesgar, de todo se sale antes o después, mejor o peor, y siempre hay un interruptor esperando para ser accionado y vuelva la luz para aquel que creía que se apagaría para siempre. Pensemos más en lo positivo de lo que nos ocurre, aprovechemos el amor de un Te quiero, de su consecuente buen ambiente y la liberación interior que supone. Hay pocos elementos en la vida de cada uno que sean objetivos, la mayoría son subjetivos. Hay mucho campo abierto si hacemos que un haz de luz provenga del enriquecimiento de lo positivo. No ves que lo negativo son solo barreras destruibles con pensamientos positivos. Se vive según se ama. Se puede avanzar tanto en tantos campos si unimos la subjetividad y el positivismo, que si no lo hacemos es por miedo a ser felices y un Te quiero puede ser el principio de algo muy bonito, algo que nos ofrezca un nuevo horizonte, un nuevo presente y futuro. De hecho, es un granito para la gran montaña de la felicidad. La más imprtante desde que nacemos hasta que morimos. Lo que une a los niños y ancianos es que viven el momento. Por algo será que se abre y se cierra el ciclo de la vida de igual forma: Amor, sonrisa y presente sin un reloj que les haga recordar que la razón existe y golpea como los segundos. En ambos está la sabiduría
Estamos hechos de experiencias pasadas y futuro incierto inevitablemente, pero sobre todo, somos presente. SOMOS, increíble palabra. El verbo ser con sus virtudes y defectos, la primera persona del plural con el consiguiente unión del Yo de dos o más sujetos, y políndromo, el concepto que iguala culturas orientales y occidentales de lectura. La S, ese discurrir por la vida dando bandazos desde que se empieza a escribir, perdón, a vivir. La O, el momento eterno desde que se aprieta la pluma, perdón a abrir los ojos, hasta que se suelta en el mismo sitio donde se empieza, perdón, cuando se cierran los ojos. La M, el subidón, toma de aire y bajón al besar. Vuelta a la O como dicta le ley del péndulo, y la S cerrando el círculo. SOMOS, al pronunciarlo, primero emitimos el caminar de una serpiente, luego el beso tímido en la unión de las auras y finalmente, vuelta a la serpiente. Afortunadamente, esta palabra está tan dentro de nuestra psique, que no solemos pararnos a pensar en lo que es aunque la usamos dando calor a una frase. Es lo principal de lo que expresemos: Sujeto y verbo en una palabra. Vivir siendo consciente de es lo que tenemos para mantener o cambiar algo, es ya haber recorrido un buen trecho hacia la felicidad. En esto, el camino a la felicidad, niños y ancianos llevan ventaja al resto. Aprendamos de ellos. Hacen lo que quieren sin pensar en lo que supondrá para los demás y lo disfrutan o sufren como si fuera lo último de su vida. Es curioso como se cierra el círculo de nuestra existencia en este planeta.
Así es el funcionamiento del universo. En círculos. Los planetas giran continuamente alrededor de astros. La naturaleza crea, nos pone al alcance toda su sabiduría, nos ofrece el agua com modo de vida, las flores como ejemplo de belleza, el viento como forma de comunicación que en puntos extremos se hace el silencio más adorable conocido y huracán cuando más ruge. ¿Acaso un insulto en forma de palabra o hecho no es tan destructivo como la fuerza de la Naturaleza enfadada? El hombre destruye creando obstáculos, robándole a sus hijos (plantas, animales y cosas) sin pedir perdón por ello. La Naturaleza vuelve a crear con sus métodos tan bruscos o suaves de igual manera que el hombre. Nacemos siendo alguien diminuto, creando energía en nuestro entorno y con alma libre; enseñamos y aprendemos continuamente sin final alguno, más allá de la muerte, por algo existe el adn y las experiencias; nos vestimos desde abajo y nos desnudamos por arriba; compramos comida, la preparamos, cogemos cubiertos, platos, vasos, los ensuciamos, tragamos la comida, limpiamos los cubiertos, platos y vasos, echamos fuera la comida, la compramos...; se suceden las relaciones personales cambiando rostros, pesos, alturas, lenguajes, pero siempre nos unimos a un mismo perfil, eso no cambia; empezamos sin saber hablar y el cuerpo muere en silencio; la luna pasa continuamente por cuatro fases a la vez que se turna para ofrecernos su luz con el sol; el sol se pone y desaparece todos los días; el reloj empieza y acaba en el cero; los sengundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años... igual; la historia es una sucesión de épocas de abundancia y decadencia, apariciones y desapariciones; una acción viene de una causa y conlleva una consecuencia, que a su vez crea otra acción; las montañas se crean granito a granito y desaparece granito a granito; el ciclo interminable del agua con sus nubes, mares y plantas. Un Te quiero no tiene edad ni altura ni sexo ni religión ni color ni idioma. No quiero un "si tú me das, yo te doy". Yo doy sin pensar que el otro me vaya dar, pues eso a la larga se consigue sin tener que entrar en un mercadeo. Para mí es llamarse a uno mismo mercancia, y no, no dejemos que eso pase, dediquemonos a lo opuesto. Un Te quiero crea un nosotros energético con un verbo genial: Querer. Una vida de valores vale más que una vida de negocios. Te quiero, TE QUIERO, te quiero.
El beso. Ay el beso, hermano mudo del Te quiero. ¡Qué importante eres y que poco valor se te atribuye! ¡Cuanto das sin pedir recompensa alguna! ¡Qué impacto causas en las personas cuando con tu silencio te acercas! ¡Qué lindo eres! ¡Qué bien te sienta ser el pequeño! El beso es como el despertar sexual de los adolescentes. Recuerdo los juegos típicos de niños en esa etapa como si fuera ayer. ¿Quién podría olvidarlo? Esa juego de las tres caras con monedas de cinco pesetas. En un parque cerca de mi casa con cuatro universidades. Lo que hoy llamamos campus universitario con su césped, sus arboles, campo de fútbol sala, aparcamiento para bicis... Entre los edificios de Matemáticas e informática, había un césped chiquitito y escondido al final del parque, dando ya casi a una calle medio abandonada y una gasolinera, que no tenía puerta de acceso. Para entrar, está la avenida Reina Mercedes con su intenso fluir de coches o en la acera paralela a la universidad de Farmacia. Ese verde césped escondido era donde nos sentábamos la pandilla en círculo. Con nuestras telarañas amorosas. Niños y niñas que en esa época no nos atreveíamos a expresar sentimientos de amor o nos costaba mucho, para lo que siempre tirábamos de una celestina, por si ella no quería ser novia, al menos que no te pusiera la cara colorada. Escapadas secretas de fin de semana. Uy, yo estaba enamoraito de una rubia, hija de quien años antes me enseñó a nadar (o todo lo contrario, porque pegaba unas voces que me hacia desear que parasara pronto el curso de natación), que se llamaba y seguirá llamándose Ana Román. El juego de las tres caras era sencillo: Íbamos tirando las monedas por turno. El grupo decidía qué niño y niña se la jugaban. Un beso en la mejilla si salía solo una cara, un beso corto (un pico era el nombre) si eran dos y el gran premio si el azar proponía tres caras. Se iban los dos y se daban beso largo con o sin lengua a gusto de ellos. Nunca me salieron las tres caras, aunque cuando me tocaba con Ana, me ponía rojísimo, un calor interior y unos nervios brutales. A mi mejor amigo, Miguel Ángel, si que le salieron las tres caras con ella. ¡Qué envidia! De ahí se hicieron pareja y nosotros tan amigos. Era compañero de clase y la hermosa musa del momento no nos iba a hacer dejar de jugar y reír juntos. Un beso forma parte de la gran familia del Amor y como tal hay que tratarlo. Es cierto que no todos implican un alto grado de amor, pero cada uno tiene, como mínimo, una porción aunque sea aquel que se da para saludar. Llevar los labios al cuerpo de otro sin que esté previsto, es decir, sin que aparezca en el guión de la razón es algo que impacta en el corazón de quien lo recibe. Unos segundos fuera de sí, ¡lo bien que viene eso! Energía positiva, calor, amor en solo gesto. Aquí van unos cuantos: Beso en la mejilla: transmisión de afecto, apoyo y complicidad, sin importar si existe atracción física o no. Beso en los labios: implica pasión, pudiera significar "Te amo" o "Quiero ser tu novio/a". Si se realiza de forma muy rápida, apenas tapando los labios de la pareja, pudiera simplemente significar amistad. Esta es la razón por la que la intensidad de un beso es un factor importante en la interpretación de su intención. Beso en el cuello: implica intimidad y manifiesta un cierto grado de intención erótica por parte de quien lo da. Es un gesto muy efectivo para seducir. Beso en las orejas: este gesto está cargado de intención sexual apasionada y de poder. Pudiera no ser tomado demasiado en serio, dependiendo de la intensidad con la que se da el beso. Este beso está imbuido de la energía del juego y la travesura. Beso en los pechos: se aplican primero con los labios, suavemente y con un poco de saliva. Luego se intensifica la presión y, si la pareja lo desea y le gusta, se puede tomar el pezón con los dientes y presionar ligeramente. Algunas personas prefieren sentir un poco de dolor en ellos cuando están a punto de tener el orgasmo Beso en los pies: Puede ser de sumisión y adoración. Mucho cuidado con la intensidad, pues puede ser causa de cosquillas y quien lo da lo que no quiere es precisamente eso, sino todo lo contrario. Se debe entregar lleno y lento. Beso en las manos: ya sea en mujeres o en hombres implica admiración, ternura o el deseo de amar. Adicionalmente, expresa confianza por parte de quien lo da. Beso acompañado de un abrazo: cuando ambos cuerpos están en contacto cercano, esta es una expresión de afecto profundo y rendición. Ambos están deseosos de entregarse el uno al otro, tanto en el nivel sensual como en el sexual. La combinación de ellos corresponde a la magia del placer sexual, y para ello ya tenemos el texto en sánscrito del kamasutra, pero no es el único campo al que se debe asociar. Como ya he señalado antes, es otra forma de expresar un Te quiero. Por eso lo incluyo en el campo del amor universal. El amor es nuestro lenguaje y a él debemos nuestra existencia. Hagamos el amor, digamos Te quiero.