26 abr. 2007

Mamá

No os metais con mi niño,
¡Que es lo más bonito!
Quizá no sea poético
Pero hace mi alma llorar.

Nueve meses fuí tu inspiración
Veinte años tú la mía,
En nueve meses me preparaste.
Hoy ha pasado mucho tiempo,
Más que realmente,
Pero aquí sigo,
Donde más cerca está tu mente.

Nueve meses fuí tu inspiración,
Veinte años tú la mía,
En nueve meses me lanzaste.

Río si quieres,
Lloro si te veo,
Pero tu mano
No dejes que olvide.


Nueve meses fuí tu inspiración,
Veinte años tú la mía,
En nueve meses te hice sonreír.

Imprescindible en mi celda,
comida en mi refugio,
Sueño en mi maleta,
Ése es mi ombligo.

No lo niegues escribiente,
Dí en voz baja
Que brillarían más tus ojos
Si ella estuviera.

¡No le digais chiqui
Que ya es un hombre!
Es poesía porque lo dice
MAMÁ

24 abr. 2007

23 abr. 2007

La nueva guerra (II)

No quiero que cunda el pánico entre la población, aunque sea que nos atañe a todos. Ahora mismo, se están dando multitud de episodios de esta guerra fría.

Como si fuera un reportero de guerra, voy a enseñaros algunas claves más que os mantendrán alerta y hará que no bajéis los brazos.

El equipo B ha puesto sobre el tapete un arma que debe hacerles vencer, es secreta y no ha sido fácil darse cuenta de ello.
Os voy a contar una prueba que han hecho para comprobar su valor real:

Un joven de unos 22 años dejó el centro de mando vestido de uniforme con su camiseta gris y la siguiente inscripción “Al mayor lo veo pequeño y al pequeño ni lo veo”, unos botines negros, un pantalón Quiksilver gris oscuro y con él iba el arma secreta, la que solo usa cuando se está en alerta roja.
Se dirigió a un kiosco de periódicos, y se paró delante de las revistas del corazón, esperando a realizar la prueba. A esto que se acercó un hombre del equipo A con pelo blanco, barriga pronunciada y camisa blanca con el botón más alto desabrochado dejando ver sus galones. El joven cogió la revista Hola, el mayor el ABC. Los dos tenían que acercarse a los cincuenta centímetros de superficie de la bandeja donde el ganador de la batalla debía dejar su dinero y recoger el premio que si en metálico no era de gran valor sí que lo era como victoria moral. El hombre dio un paso definitivo que atrajo la vista de la dependienta, todo parecía apuntar a que otra vez saldría victorioso el equipo A. Entonces fue cuando el joven tiró de la cadena y su perro hizo lo que tenía que hacer, apartar al componente del equipo A. La mayoría de los días el joven se va cabizbajo pero esta vez no, la sonrisa de oreja a oreja que le mostró al hombre le sirvió para anotarse un punto.
El equipo A debe hacer una reunión de urgencia porque el mapa de la guerra ya no está tan claro. Seguro que pronto daremos buena cuenta de ello.

4 abr. 2007

La nueva Guerra Fría

En este siglo estamos viviendo otra guerra fría sin cuartel, sin miramientos, sin declaración escrita, sin que el gobierno lo sepa. Que le gobierno no se entere ya es algo común.
Bandos: El equipo A está formado por las personas que vivieron la posguerra jugando a las canicas, a las muñecas, al trincarro, que tuvieron que levantar un país sumido en una dictadura, que no eran capaces de ver el cielo azul sin que se les viniera a las cabeza una frase de atención de sus padres, que se comieron el machismo.

El equipo B está formado por los que saben que viven en la tranquilidad de la democracia aunque sea un concepto puramente teórico, como diría mi amigo J.J., que quieren disfrutar la vida, encontrar una vivienda, que poluto no acabe con el mundo, que se pasan más tiempo en el ordenador que en la calle y le preocupa más un virus informático que ir a votar.

El lugar de los hechos: Hay varias posibilidades. El más común es un bar, pero también puede ser una panadería, un Kiosco de periódicos, el carril bici, el estanco, el autobús, el portal de un bloque o la calle.

Las armas: El equipo A tiene la experiencia, el favor del dueño del lugar, la lentitud de movimientos, el empujón, la voz alta, la mirada de asco. El equipo B tiene la energía y la inteligencia.

La contienda: Pongamos el ejemplo del carril bici, por ser un escenario nuevo. Va un joven en su bici, de esas antiguas verdes de cuando Carrefour era Continente. A los lejos dos mujeres, una con una falda gris y calcetines negros hasta quedarse por debajo de la falda y la otra con pantalones grises, las dos con camisa y pelo blanco. Es el momento del duelo al estilo del viejo oeste. La calle está en silencio, no hay viento, la tensión crece por segundos y las manecillas del reloj avanzan lentamente. Cruce de miradas pensando en qué arma usar para ganar el combate. El joven baja la velocidad, las mujeres se miran. Ya solo están a diez metros de distancia. La mujer de la falda pone cara de asco, mientras la otra grita “Ésta no es hora para andar por el carril”. El joven se queda frío, no esperaba que desenfundara tan pronto la mujer, por lo que tuvo que frenar para ganar tiempo y poder contraatacar. Las mujeres se ríen. Él encuentra en un acelerón su mejor forma de luchar y pasa muy cerca de la del pantalón gris, pero ellas no se inmutan.

Esta vez, el equipo A se ha anotado un punto debido al factor sorpresa, pero el equipo B no se da por vencido.

1 abr. 2007

Semana Santa

Hoy es Domingo de ramos. Me encantaría haberme llevado un mes sin perderme ningún program de radio de Semana Santa, estar al tanto de los estrenos de las cofradías, solo con oír el sonido de un tambor saber qué banda es y en pocos segundos identificar la marcha, echar de menos Soria 9, haberme probado la túnica, el cíngulo y el capirote, haber sacado mi papeleta de sitio para salir con mi VIRGEN DE LAS AGUAS y el CRISTO DE LA EXPIRACIÓN, tratar de enseñar lo inexplicable de estas fechas a quien lo ve como un gasto de dinero innecesario, dormir poco esta noche y mañana estar encerrado en mi cuarto mirando el cielo y deseando que no llueva, estar ahora mismo en la salida de la Virgen de la Paz.

Pero la realidad es bien distinta. No sé nada de los posibles cambios, de las bandas que tocan, de las nuevas marchas, no voy a oír Amargura, ni El Rocío, ni Virgen de las Aguas, ni Los campanilleros, y además estoy deseando salir de Sevilla.


¿Por qúe? La contradicción de los recuerdos.