8 ago. 2006

Del blanco al negro

Yo tenía un sueño. Un sueño desde hace diez años. Pero durante el curso pasado ocurrió lo menos esperado. De un sueño pasé a una pesadilla.
Verán, pasé de hablar a hacerlo con mucha asiduidad. Pero me tuve que bajar del burro. Me escuché en una grabación y sentí vergüenza. Cuando me acuerdo de aquello me vuelvo a hundir. Además está el agrabante de que cuando hablo con alguien y lo grabo para ahorrar trabajo, me tengo que escuchar y no solo eso, también ha habido gente que me ha imitado. Esa, mi voz de cerdito, es la que debería hacer que hablara menos. Si no hablara, quizá se me quitara ese problema. pero el año que viene, tengo una asignatura que se llama televisión. Necesitaré ayuda. Si odio verme en un espejo y mi voz... cuando las dos cosas se unan, creo que me hundiré. No es por lo que se puedan reir de mi cara y voz, sino por mí.