26 feb. 2010

El diablo

Acaricia mis hombros desde atrás,
besa mi cuello y desciende suave
erizando a la piel a su paso.
Al infierno me lleva con ojos vendados,
ahí me suelta,
desaparece,
y solo siento recuerdos de un tiempo
en que vivió en mí.

En el mundo de energías,
solo cada día es único

De rabona con mi padre

Lo de hace unas semanas fue gracioso, con arte. Normalmente, después de la sagrada siesta, mi padre me lleva a la rehabilitación, va a sus ejercicios de respiración y luego me recoge. Pues al montarnos en el coche, le digo: Padre, yo no tengo ninguna gana de ir a la tortura (rehabilitación). Total, que decidimos hacer rabona (dícese del hecho de faltar a una obligación aun sabiendo que te vas a sentir mal) y nos ponemos a pensar en adonde vamos. A este barrio no porque nos pueden ver mis hermanas, a este otro no porque pasar su mujer... y así hasta que encontramos un sitio para nuestra rabona de dos horas. La gracia está en que no se entere nadie. Pues todo bien, charlamos, no sé qué no sé cuanto y al fondo veo a mis hermanas. Cunde el pánico entre nosotros, intento levantarme para escondernos pero ya es tarde. Se descubre el pastel. No hay salida, hay que inventarse algo para que no empiecen con aquello de "no vais a lo vuestro y no venís a verno. Mu bonito". Pero mi padre estuvo ágil. Se inventó algo y coló.

Yo he hecho muchas rabonas de pequeño para no ir al cole, pero nunca pensé que la haría con mi padre jejejjejej