28 ene. 2009

Homo Centralis

Científicos de la Universidad de Sevilla describen en un minucioso informe al Homo Centralis. Este tipo de hombre es fácilmente reconocible dentro de su hábitat natural: El centro comercial. Parten de la premisa de que cuando un hombre entra con una mujer, en el mayor de los casos, su pareja, éste lo primero que hace es cruzarse de brazos y luego seguirla como si se tratara del que lleva los platillos en una banda de música de semana santa. El paso, uy... la mujer va recorriendo cada tienda de ropa examinando cada perchero y etiqueta que pueda encontrar a su paso. A una distancia de un metro o metro y medio dependiendo de si es el único Homo Centralis o no, le sigue. Intenta disimular hacer creer a los demás que no va con ella, si no que va en busca de un regalo para ella. Esto lo hace la mayoría del tiempo, la otra parte la dedica a hacerle arrumacos para que ella piense que está contento de estar allí, en la discoteca glamurosa y selectiva Berskha, en el desfile de dependientas de Mango o Zara, o el camuflaje de Stradivarius. Ella le pregunta su opinión sobre cada camisa, camiseta, pantalón, bufanda o zapatos que examina desde todos los prismas posibles. Él alterna un “me gusta, te sienta bien ese color”, con el “no, no me gusta”, sin criterio alguno demostrable. Total, él lo que quiere es quitarle la ropa.

El Homo Centralis de género masculino exclusivamente, ya que no se ha podido ver a una sola mujer que hiciera lo mismo, investiga otros detalles mientras camina cabeza abajo. Cuando se entra en la primera tienda del centro comercial el detector de la entrada y salida, que por cierto no sirve de nada porque siempre creen que ha sido un fallo de la máquina o algo que lleves de otra tienda anterior, te marca con rayos infrarrojos para todo el tour. Si en la primera tienda te encuentras a otro de tu clase, saldrás de la última tienda con él. Si ves a alguien que no quieres saludar, en cada tienda por mucho que ella diga “voy a entrar en esta que siempre miro el escaparate pero nunca entro”, le verás incluso en esa.


Nota: Todo hombre niega ser un Homo Centralis, por lo que el estudio ha requerido de muchos años de anotaciones secretas para poder ver la luz.

9 ene. 2009

Silencio de luna

Ahuyenta los gatos, luna mía
ya afilaron uñas y levantaron lomo,
diles sin palabras que se vayan,
ya tuerto estoy, ya caí
en mi charco de sangre,
¡ay silencio de luna!