13 jul. 2009

Las dos suertes

Se dice que todo tiene un orden interno, que si aquí hay mucha gente rica, allá hay mucha pobre, que si mi color es el rojo para otro es el amarillo, que si uno quiere futbol otro telenovela, que si un roba otro da, que si alguien tiene mala suerte hay otro al que todo le sale a pedir de boca

Debe haber alguien que elija la caja que elija del supermercado no espera cola, que delante suya no hay nadie que al pagar se encuentre sin crédito en la tarjeta, que todos sus artículos pasan sin que la cajera tenga esribir número a número el código de barras, que nunca sea el primero al que le dicen “no, la caja está cerrada”, alguien a quien si se le antoja algo, lo ve rápido, alguien que no pierda nunca la cartera, ni libros ni llaves.

Quiero felicitar a ese alguien y decirle que soy el tonto que está al otro lado del mundo y que se equivoca constantemente. Gracias a su existencia, tardo diez minutos en lo mismo que esa persona tarda dos. No soy el único que quiere felicitar, muchas veces miro a otro como yo y no nos queda otra que reirnos. Si nos pusieramos de acuerdo todos los que erramos en las cosas del día a día y copáramos todas las cajas de un supermercado o estuviéramos en la misma cola de la gasolinera... ¿habría un apagón? ¿colapso? ¿ese día cierra antes? ¿dejaría de haber petróleo? ¿subiría todo?

Tienes suerte, querido amigo, mientras yo viva nunca esperarás colas.

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