4 jul. 2011

Gloria urbana

Cruzar la carretera en ocasiones es un acto de valentía, el paso entre el Hombre y el Semidios, la gloria en segundos si se consigue alcanzar la acera antes que los colegas, si pasas sin esperar semáforo y los demás si lo hacen. Sienta muy bien hacerlo, los músculos aumentan su volumen y la sonrisa se adueña del rostro. Solo tiene un problema asociado, pero merece la pena. Las alabanzas desde el cielo que se escuchan y los aplausos del ego, se pueden ver interrumpidos por el avance de la tropa de la tontería que con su música de tambores nos hace ver que aunque pienses que te van a poner la medalla al mérito aventurero, todo queda en eso. Hay que quedarse quieto en la acera hasta que los demás, pobres inteligentes, crucen la carretera.




En fin, que los golpes de felicidad de la vida duran poco y hay que vivirlos como si fueran eternos.

4 comentarios:

Miguel Estrada Péreza-Carasa dijo...

Me ha satisfecho literariamente mucho más que todo lo que has publicado hasta ahora, aunque es dificil superar el encanto de tus relatos con tu sobrinito; pero a mí me importa alentarte con justicia sobre la inevitable condición de escritor,necesaria para un lector,como yo, quisquilloso con la excelencia que suele aparecer en la madurez,salvo excepciones.
Cada día mejor... me dejo muchas cosas que decirte en el tintero, a ver si no son necesarias para el próximo texto, y porque considero que tu inteligencia, pausada y humilde,dejará paso siempre al aliento poético de tus prosas... yo comencé conociéndote como poeta.
Gracias. Salud,amigo.

pepe dijo...

Las cosas que te dejas sin escribir las sé e intento corregir.

Si este te gusta tanto, solo puedo decir: El ser humano es extraordinario. Es que para mí no está muy allá y me encanta que discrepes.

Un beso, Miguel

R. Vidal dijo...

Comparto el comentario sobre la calidad del texto, aunque he de decir que mi espíritu es más filosófico que literario. No obstante, aunque el texto es breve es muy certero en lo que describe.

Hace años, y aunque luego la he aplicado a mil cosas, elaboré una pequeña teoría, la del "acto de fe", con ese mismo leivmotiv: cruzar la carretera.

pepe dijo...

Gracias primo. Es que una sensacion bastante original y... sin fe no se avanza