20 nov. 2010

La sabiduría de los semáforos

Debo de ser indio, porque veo sabiduría en los ciclos de la luna, los paseos del sol por el planeta, los árboles con sus colores, las estaciones del año, la fuerza del viento, el tráfico desde el punto de vista sociológico, las palabras con sus auras y colores, la construcción de carreteras, las relaciones personales, los bolígrafos y las tintas, los ríos que juegan al escondite con la sequía…







Hoy me quiero centrar en algo muy común que me tiene fascinado y eso que paso delante suya todos los días y me sigue maravillando: el semáforo. Es como la vida, tiene tres colores que indican distintas conductas a tomar cuando tenemos un problema que, en principio, es desplazarnos de un lugar a otro. Tenemos el verde, que como esperanza, nos hace seguir adelante con nuestro camino, centrándonos en nuestro destino y alejándonos de los problemas que rondan nuestras cabezas. El amarillo, la luz que según donde nos encontremos, nos hace ralentizar el paso y pensar bien, o seguir como flechas pero con ojos de búho y alas de águila. Y el último, el rojo, la sangre y sus latidos, el color de los sentimientos más primitivos, nos paraliza, nos hace pensar si aventurarnos y jugarnos la vida sabiendo que hacemos mal o nos quedamos quitecitos hasta que vengan tiempos mejores.

Luego está el cambio de colores. Si está en verde pero cerquita de pasarlo se torna rojo, es que algo hemos pasado por alto que hemos hecho mal o alguien nos quiere avisar de que ese no es el camino. Si de verde pasa a amarillo, es que hay que tener mucho valor para continuar por ese camino y que un paso atrás puede ser mejor que uno adelante apresurado. Si del rojo pasa al verde, es que aquello que vemos imposible que llegue está apunto de hacerse posible. Si del rojo pasa al amarillo, hay que sonreir, un buen augurio, una posibilidad que antes pensábamos que era utópica puede que en breve se haga realidad.

El problema es que es la policía la que maneja los semáforos y nosotros los que tenemos que aceptar sus reglas. Paciencia conductores, que todo llega.

12 comentarios:

tecla dijo...

Me has sorprendido muy gratamente. El estilo de artículo periodístico me ha encantado. Con una austeridad en las palabras y una armonía y elegancia en las frases, que son muy de agradecer.Aparte de la amenidad en el contenido. Me he sentido como si estuviera delante de un semáforo. Sólo que mientras tu te sentías dentro del coche, yo me sentía como peatón.
Ha sido una gozada leerte.

Ando bastante liada y por eso no te he escrito.
Mañana salgo de viaje unos días. A la vuelta te diré algo.
Un besote.

pepe dijo...

que bien, sentirme periodista de los buenos. Con el día que hace de lluvia y viento, esto viene genial.

Buen viaje!

Besos

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Bueno, y cuando no los miras...Mis amigos dicen que eso será mi fin; me riñen sin esperanza, me cogen de la manga, me paran de sopetón, van con el corazón en vilo... será que me molestan las normas o que la libertad no existe fuera y uno anda por altos cielos. Claro que inconscientemente, porque estimo la vida.
Si vieras los semáforos de algunas ciudades norteamericanas. Me encantaría que hubieran aparecido en tu texto. Casi me dejo la vida en Los Angeles, un par de veces. Pero vamos a dejarlo para algún colega tuyo de aquellos lugares.
Un placer leerte, verdaderamente.
Cuidado, Pepe, con la
transcripción al texto de cierta forma incorrecta de hablar y escribir que aún no adviertes.
Y un abrazo enorme,con ganas de leer pronto algun otro texto de tu pluma. Muchas gracias.
Un abrazo enorme.

Marina dijo...

Tienes un don... bueno varios.
Al principio de tu entrada me envuelve la filosofía poetica (que me encanta) para adentrarme en la ciudad (que cada día me gusta menos) pero le das ese toque de abstracción que tiene la cabeza del escritor-periodista-poetico-filsofico-original-cotidiano-ameno.
Me encantó ¿se nota? Un saludo, siempre en el arcoiris espero colores nuevos.

pepe dijo...

Miguel, estoy de acuerdo. Si no los miras es que no tienes ganas de vivir, y podría ser el fin. Digo podría, porque si me entero de que estás sin ganas, me las apaño para que te vuelvan.

Es verdad, me pasa de eso del problema entre hablar y escribir. Gracias

Un abrazo

pepe dijo...

jejejeje, se nota, se nota que te encantó. Y que siga la fiesta!

A mi cabeza la llamas polifacética, y yo "aprendiz de mucho, maestro de na".

La ciudad, como gran espacio, tiene sus cosas buenas y malas, solo hay que encontrarle el puntito.

Saludos color esperanza

Eris dijo...

Hola Pepe: vuelta por aquí en un domingo caluroso que salpica de mal humor esta personalidad encambronada que tengo… en fin… a lo que vine (después de leerte) es para decirte que me gusta esta forma de ver los aparatos erguidos que sólo marcan el paso (al menos en reglamentos) de un sinfín de masas que les pasan por delante/costado/frente y muchos les disparan (je)…

Y con esto no me refiero en sí a los aparatos “semáforos” sino a esto mismo que planteas: a la vida misma, a las elecciones, a la dicción de un pensamiento que logra pasarse a acto/hecho… si bien tengo mis impresiones respecto a “que una buena elección, bien pensada o bien impulsada puede hacernos mejor” porque siempre viviremos en la incertidumbre, creo que esto de los colores tiene mucho sentido cuando uno se ancla en una esquina y necesita un poco de dirección…

Como siempre las mejores respuestas están dentro de uno mismo, pero bien es sabido que una guía siempre es bienvenida…

No así un GPS, eso sería ya por demás aburrido (jajaja)

Besos y un placer leerte… volveré siempre que el tiempo y los semáforos me lo permitan

Anónimo dijo...

ya te dije en persona lo que pienso...ME ENCANTA Y ME ENCANTAS!

pepe dijo...

Hola Eris. Gracias por volver. Estuve en tu templo y se respira mucho amor ahí dentro.

Si que vivimos en la incertidumbre y que las respuestas están dentro de cada un@ pero eso, que a veces necesitamos luz por algún lado y qué mejor que algo tan común como un semáforo. Coincido totalmente con tu comentario. los GPS no me gustan naaada.

Un beso. Espero que te cojan en verde.

pepe dijo...

anonimo... ya se te encanta aunque no tanto el final, el toque de atención socio-teológico (si es que existe esa palabra).

Tú también me encantas y mucho.

Eris dijo...

Que pases junto a los tuyos una Feliz Navidad. Besos!

pepe dijo...

Igualmente, Eris, y que te vaya muy bien el año que ya mismito comienza.

Espero que pronto cambie el color del semáforo y vuelva a publicar.

Un Beso