2 jun. 2009

Una mujer

Su delantal de zanahorias dibujado,
su falda naranja y verde vestido,
friega que friega, charla que charla
en su cocina, en su casa con fogones.

Pisando suelo blanquinegro,
friega, charla, cocina
con el paño marcando el tiempo,
friega, charla, cocina.

5 comentarios:

Miguel dijo...

Querido Pepe, el poema me ha gustado.Lo he leido dos veces para atender al comentario y, a mi parecer, sólo necesita de alguna corrección para que suene bien y sea un poema original, comprometido y redondo: se trata de la colocación de algunos adjetivos que le dan un cierto aire antiguo; también se echa de menos la colocación de algún artículo, y la visión clara de la totalidad del poema que todavía conserva la taravilla molesta de la que tanto hemos hablado.Tú deberías ser quien advirtieras estos defectos, antes de darlo por bueno. Ya has escrito bastante poesía, y buena prosa de la que no tengo apenas quejas. Quizás un poco de lectura haría el milagro; porque no cabe duda de que quieres expresarte, de que "ves" algo. Yo no puedo ayudarte, tomando decisiones por ti a la hora de escribir. Me atengo a lo que me das a leer por si es mejorable, ya que me permites aconsejarte, siempre con humildad y cautela.
Joven poeta, tenemos que trabajar más, leer asiduamente, escribir con frecuencia... no es un capricho. Estos son mis consejos reiterados.
También celebro la mejoría, porque algo "suena" y algo se ha querido decir, también muy a las claras de lo que se ha dejado en el tintero. Pero, sí, se percibe la mejoría.
Un abrazo, Pepe. Salud.

pepe dijo...

Me gusta tu comentario, Miguel. Con la colocación de esos adjetvos pretendía retratar, como en todo el poema, a una mujer antigua. Sé que te despistan los cambios en las rimas, pero está hecho con toda la intención.

Leer, leo, blogs en vez de libros. Seguiremos mejorando, siempre seremos alumnos de la vida.

Salud

Miguel dijo...

Creo que te equivocas manteniendo esa cadencia. Uno acabaría acostumbrándose a ella, desde luego, pero... para qué. Creo que eres víctima de un espejismo formal, de un intrusismo en la verdadera audacia de los creadores más atrevidos, que te ha dejado un medio tono bobo que arruina cada poema. Supongo que, en todo caso, para ti, la mía sólo sea una opinión. Ah, pero sondea el parecer de los más aventajados y ya verás si coinciden conmigo.

Vaya, parece que te estoy riñendo. Y nada de eso. Creo que si tú no me regalas los oidos, es natural que yo acuse el fastidio y que, recíprocamente, ambos nos entendamos a las claras y con sinceridad, a veces -si toca- sólo para lo malo que deba corregirse.
Y, bien, me voy a dormir con tu poema, bien interiorizado e impregado de cariño, inquieto por leer pronto una nueva entrega de tu parte.
Salud, amigo.

pepe dijo...

Para mí, tus opiniones no son solo una opinión, porque te esfuerzas en releer y ayudarme a mejorar.

Me ha hecho gracia eso de "un medio tono bobo". Es normal que encuentres tantos errores, yo estoy llegando y tú ya llegaste. No llevo un camino recto pero todo se andará.
Salud, Miguel

Miguel dijo...

La noche pasada olvidé tomarme la medicación, después de tragarme un porrón de cervezas; en pocas palabras, estaba colocado y sin ninguna censura. Pero te hablé con franqueza y cariño (yo tampoco he llegado, no te confundas) y tiré la piedra de mi desconcierto a ver que resonancia tenía en tu juventud de poeta. Ya veo que bien. Si continúas permitiéndomelo, te señalaré los errores aunque los cometas una y otra vez., Trato de que sepas que mi atención a lo que argumentas no cede ante la indiferencia o la descalificación. Para qué ser tan comedido, es otra cuestión.
Por la misma razón, si encuentras cualquier cosa mejorable en mi escritura, te agredecería que me lo hicieses notar si no es molestia, aunque el comentario sea más extenso: algo que no te guste, cualquier cosa que me sirva para mejorar,etc.
Y bien, joven poeta, voy a descansar la mona de un aperitivo prolongado. Se despide tu pobrecito. No dejes de escribirme y continúa cuidándo tu salud.
Abrazos.