16 jun. 2009

Metrópoli

Forma y contenido son cara y cruz de una misma moneda, la Vida.

Describo un mundo de arenas movedizas,
escribo puentes al cielo,
admiro aguas de otro río,
caigo al reloj viviente.

Alguien sujeta mis pies y en las doce me quedo,
otro me chilla y ya son y cuarto,
A y veinticinco un chorlito me pegan
y a y media me desplomo.

Un girasol nace sobre mi pecho
a las menos veinte,
el sol lo mima, salto a la manecilla,
son las doce y estoy en el origen.

Vuelve María con sus tonos grises,
vuelve el hombre a mantener las horas,
acaba aquí mi sentido homenaje,
la distopía en papel mojado.



Metrópoli (1927) es una película alemana dirigida y guionizada por Fritz Lang, un maestro del cine

3 comentarios:

Vértigo dijo...

No he visto la peli, pero me ha gustado tu poema.

Miguel dijo...

He vuelto a releer tu poema y me ha venido a la memoria la imagen de la película mítica de Buster Keaton colgado de aquel inmenso reloj que daba fatalmente las horas en una calle neoyorkina: ¿te acuerdas? Supongo que, para los espectadores de entonces, sería un shock más allá de la anécdota cómica, creada por un genio.

Y bien, una pregunta: ¿Qué es una distopía? No encuentro la palabra en ningún diccionario. Me fastidia no poder leer resuelto el final del poema. Menuda palabrita.

Tenemos que vernos, Pepe, y comentar lo que este pequeño espacio no permite.

Cuídate. Salud, amigo.

Miguel dijo...

Bueno, creo que me atrevo a un nuevo comentario.
Abordas temas dignos de un verdadero artista... puedo sentirlo aunque mis referencias inmediatas sean distintas y no acusen tanto el dramatismo de tus versos como la película en cuestión. Puedo sentirlo, de veras. ¡Dios mío! Son víctimas de un mecanicismo atroz, que aún perdura, cuya realidad acabaría trastornándome si la tuviese presente o padeciéndola.
Prefiero recordar a Buster Keaton, que en nada desmerece tu poema y resulta evasivo y divetido.
Me vienen también recuerdos de alguna canción de Mecano (María con sus tonos grises), que, por cierto, me encantan.
Continúa escribiendo, joven poeta, que siempre tendrás un comentario merecido de mi parte; no sé si acertado o lo bastante justo, pero siempre cariñoso y esperanzado con el curso de tus versos.
Si dije alguna tontería, perdóname.
¡Qué hermoso tener tanto tiempo para vivir! Qué oportunidad de elegir aquello que todavía rezuma tu juventud, como es la poesía.!
Aun das palos de ciego, pero se trata de una bonita piñata en las fiestas sagradas, ¿no es eso aún tu poesía?