8 oct. 2006

Saludos mañaneros

Ahora mismo me ha pasado algo muy curioso. Nada más levantarme de la cama y ver que schumy ha abandonado y Alonso ha ganado la carrera y le basta con ser octavo para dejar al kaiser y su último título mundial, he bajado a comprar el periódico y a tomarme un café. El café estaba hirviendo, pero era cuestión de esperar. Despues de darme una vuelta por el interior de la prensa en el que el dueño es bético y no muy buena gente, me llevo el as y abc y me quedó con las ganas de coger una revista informática en la que te regalaban un programa de retoque fotográfico. Luego atravieso el parque que está enfrente de mi casa y en el que hay un hombre de aspecto desaliñado con tres pequeños perros que le acompañan. MI calle toma el nombre del parque, Federico García Lorca, y el libro que estoy empezando y que no sé si acabaré algún día transcurre durante gran parte por allí.
Lo curioso llega cuando estoy en mi portal. Acierto a la primera con la llave que abre la puerta del portal, y digo "acierto" porque hay dos llaves iguales y solo una es la indillave (como se decía en un programa infantil cuando yo era espectador de ese programa). Nada más entrar hay una puerta de cristal que no necesita llave, menos mal. Subo cinco escalones y ya estoy en la zona de los hechos. Se abre la puerta del ascensor y aparece un hombre de unos cincuenta años, bajito, moreno y vestimenta clásica. Me dice "buenos días" con voz ronca y le contesto "hola" (debería haberle dicho buenos días pero aún estaba con la caraja mañanera). Pasarían cinco segundos cuando el señor se vuelve hacia mí y me pregunta "¿es usted sordo?". "No, porqué"- le contesto. Y me sale con algo que me dejó flipado. "Es que ya me ha pasado dos veces. Le saludo y no me responde. Y a la tercera ya se lo tengo que decir". Mi intervención fue espontánea pero resolvió el problema. "Yo le he saludado pero en voz baja. Me alegro que lo diga porque también me molesta que no se salude". Se acercó un poco más, digamos que habría cuarenta centímetros entre su barriga y la mía. Me dio la mano y se fue.

Digo al principio "algo muy curioso" porque no sé si logicamente o no, pero los que decidimos saludar couando vemos a alguien dentro del portal, que en estos casos hace de hogar comunitario al igual que cuando nos salimos de nuestro cuarto y vemos a un familiar, nos molestamos cuando no nos devuleven el saludo. Como si eso fuera pecado.

1 comentario:

La Mamma dijo...

Pues si, es de los que me gustan, en esa "tu Comunidad", hay gente educada, eh?. Otra cosa, venden unos aros de goma de colores, para ponerselo a las llaves para diferenciarlas.
Besos muchos, La mamma.