11 mar. 2014

Dormir contigo

Dormir contigo es recuperar noche a noche las lunas que has estado en la barriga de tu mamá. Primero fue la siesta. Dormíamos juntos después de comer y si podíamos nos acurrucábamos o te ponía la carita sobre la palma de mi mano y ya ese tiempo de relajación y unión se alargaba hasta las tres horas. Cuando lo hacíamos por separado, solía durar menos la de ambos. Creo que es una necesidad natural el compartir ese momento. Por las noches dormías pegadito a la pared, si te habías acostado con mucho sueño y entre nosotros, si no habías comido bien o tenias alguna preocupación. Nuestra tranquilidad era total. Si necesitabas alimentarte, ahí tenias a mamá dispuesta para calmarte. La otra opción no nos gustó desde el principio. ¿Dormir en cuartos separados porqué y para qué? No encontré ni encuentro razón alguna para ello. Ahora que te has hecho mayor (ya tienes dos añitos), las noches las pasamos sobre dos camas pegadas. En la más pequeña duermes tú con toda la libertad para moverte y nosotros en la más grande, estando yo pegadito a tu piel suave. Hay tiempo y espacio para la intimidad de papá y mamá, para la tuya y mamá y para la tuya y mía. La luna nos da compañía durante mucho tiempo. Creo que dormir todos juntos ha sido una mis decisiones más acertadas de todas las que he tenido que tomar. Si pides agua, rápido rápido, me levanto, la cojo del mueble de enfrente, te la doy y espero para ponerla en su sitio de nuevo. A veces la pides sentadito con los ojillos cerrados y tengo que retener mis ganas de comerte a besos. Me gusta despertarme en algún momento para buscarte en la inmensidad de la cama y ver cómo y dónde duermes. Hay veces que todo tu cuerpito bocabajo ocupa una almohada, otras en las que estás bocarriba en el centro de la cama, hace poco nos durmimos con tu mejilla sobre la mía. Las menos de las veces, estás de lado cerca del precipicio de la cama. Entonces te cojo como a una escultura de cristal y te coloco en lugar seguro para todos. Espero que tardes mucho en querer cambiar de cuarto y dar otro pasito más hacia tu independencia. No sé yo eso como lo llevaremos.

4 comentarios:

Clara dijo...

Maravilloso!!! Mi bebé tiene 23 meses y siempre he dicho que las tres mejores decisiones de mi vida han sido tenerlo a él, darle el pecho y colechar... su papá y yo, a veces, con él dormido nos preguntamos: te imaginas que estuviera en otra habitación?? Y los dos ponemos cara de: Qué locura!! Tan lejos??? Nooo!! ;-) Enhorabuena, nos ha encantado!!!

Unknown dijo...

Totalmente de acuerdo!

Unknown dijo...

Totalmente de acuerdo :)

Anónimo dijo...

Nosotros tambi{en dormimos aun con nuestros hijos y es de las mejores experiencias de vida......cuando sean muy,muy grandes podran dormir solos (y como los extrañaremos)