26 feb. 2010

El diablo

Acaricia mis hombros desde atrás,
besa mi cuello y desciende suave
erizando a la piel a su paso.
Al infierno me lleva con ojos vendados,
ahí me suelta,
desaparece,
y solo siento recuerdos de un tiempo
en que vivió en mí.

En el mundo de energías,
solo cada día es único

2 comentarios:

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Lástima que el poema no tuviera una apoyatura técnica perfecta. Yo creo que te faltan lecturas, siempre te lo digo. Pero como estoy familiarizado con tu escritura, lo dejo pasar porque el contenido es interesante. Cuidado con el tiempo de los verbos; no te precipites al contar la escena que merezca interés en tus poemas.En eso caemos todos los poetas que no estamos avezados en el arte mayor, pero se puede corregir. Y en eso estamos.
Me encanta (aparentemente no hay conflictos verbales, pero si los hay) el tema del diablo. No me atrevo a nombrarlo, aunque en mí ejerce la misma fascinación e influencia.
Bueno, Pepe, el caso es que te has decidido a escribir con ganas. Trabaja en ello si reparos para que no queden deslavazados tus versos. Yo sigo en lo mismo.
Si continúas así,pronto te harás dueño de una poética personal que entronque con el acerbo poético que, a veces,es tan necesario para la conprensión y el gusto de los lectores que aprecien tus poemas.
Salud, poeta.

pepe dijo...

Gracias siempre por detenerte a analizar y ayudarme.

A lo mejor lo vemos distinto, Miguel. El diablo por ser una invención del hombre tiene un signficado que puede variar. El diablo hace disfrutar en el presente, para pasar la facura en el futuro. Supongo que las contradicciones van por ahí.

En lo de la técnica tienes toda la razón. Sabes que cuando no me paro en ella, se me nota la falta de lectura, pero como bien dices, lo importante es ponerse y en esas estoy.

Salud, Poeta