5 dic. 2013

Mis manías

Las manias son acciones que a veces las entendemos y otras no, en cualquier caso nos hacen reir. Curiosidades absurdas e inconscientes. Tengo una que no sé de donde me viene, consiste en girar en el sentido de las agujas del reloj los cubiertos con la mano, ya sean cuchillos, tenedores, cucharas, cucharitas o cucharones, como el vaquero que desenfunda o el navajero del Bronx que sale a pasear. Hay otra que sí que sé su origen. En clase de biología me enseñaron la herencia genética. Como nunca he sido un trocito de adn, me lo tomaba como un juego. Resulta que muchas actitudes se heredan saltándose una generación. No tiene explicación. Será que mi abuelo le dice al gen: No salgas ni abras la puerta hasta que aparezca mi nieto. Entonces ATGATGATT (vaya nombrecitos tienen), se esconde a lo Bin Laden hasta que llego al mundo, empiezo a tener sueño y voilá¡ me toco la cabeza y mis pelos se vuelven locos. Hay otra que podría tener origen genético, pero entonces habría que pensar que soy muy listo y encontré el escondite del gen TCTTAGT o que en genética 1 + 1 no siempre es 2. Este gen si no sabes cual es su personalidad, yo te la digo. Consiste en llegar a una casa, ya sea de familia o amigos, y abrir el frigorífico. Algo tiene de atractivo porque al igual que mi padre, me quedo mirándolo un rato y luego lo cierro. No es por hambre ni curiosidad, ni saco conclusión alguna. Es una experiencia como la de ducharse: lo cuesta es empezar y acabar. Mi última manía no tiene origen confirmado pero seguramente tenga que ver con mi hermana Cristina cuando dormíamos juntos. La bonita a la par que difícil situación de pelearnos por el lado bueno de la cama, ha podido ser el germen. Cuando me acuesto, agarro la sábana como si me la fueran a quitar y bajo un poco la almohada. Si me despierto de madrugada vuelvo a bajarla. Sin haberlo preparado, he ido al origen de la personalidad. Un poquito de genética mezclado con la sociedad y a calentarlo a fuego lento. El fuego rápido ya lo probé cuando me quemé con aceite y no me agradó la idea.

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