17 sept. 2009

Estulticia

Como gota de rocío, llegaste a mi mano,
inundaste mi cuerpo, fui tal vez artesano
de tu amor, de tu mente. Por una vez Cyrano
no fue espadachín, ni murió en vano.
Su último delirio, su poema veneciano,
resucitó mi voz. Estulto escribano.

4 comentarios:

Marina dijo...

Con solo una gota, puede un artesano crear letras que riegan el corazón.Preciosas letras Pepe.

Miguel dijo...

Bingo, Pepe, bonito de veras. Ahora, sí. De princio a fin, me ha calado la emoción. Como a buen poeta, no puedo darte rumbo o comentario porque me doy la vuelta y escribes versos tan hermosos como éstos... ¿Le aceptas, sin embargo, un consejo a tu amigo pobrecito? Huye, como puedas, de lo ya expresado, es decir, de lo que hasta la saciedad ha aparecido una y otra vez como asunto poético en otras obras.
Aunque, sinceramente, mejor que hagas lo que te venga en gana, si va a resultar a la postre un poema tan precioso como el que has escrito.
Enhorabuena, joven poeta.
¿Para cuándo nuestra cita pendiente?
Salud y besos para Carmen. Hasta entonces, créeme que visitaré devotamente tu blog a diario.

pepe dijo...

Ay, Marina, por fin vuelvo a saber de ti, aunque aún no sé dónde ver esos textos tan especiales.

Gracias por acercarte por aquí

pepe dijo...

Te hice caso, Miguel, y encontré un camino alternativo. Me complace de veras que te haya alegrado.

Si puedo, te llamo sobre las 7 por si estás en tu casa y nos vemos.

Salud, amigo