2 may 2018
Las enseñanzas de Gael
Gael a sus tres años, ya cerca de los cuatro, está viviendo una nueva etapa y yo la aprovecho para seguir aprendiendo y disfrutando de él como padre. Desde el principio, se le veía que era una persona muy segura y consecuente. Empezó siendo más destructivo que constructivo, algo que puede verse como perfeccionista. Para mí fue una enseñanza: Algo que se rompe, es una oportunidad para lograr algo mejor. Él era feliz deshaciendo montañas y castillos, moviendo juguetes de un lado a otro, haciendo chocar coches y yo cuando veía que no era peligroso, le ayudaba a ser feliz. Me costó mucho aprender y sobre todo aprehender la lección. Fue tras una anécdota que siempre recuerdo. Estaban en el salón los dos jugando por separado. Yago haciendo una torre muy alta de piezas y Gael lanzando una pelota de tenis por el suelo viendo a qué le daba y mandando debajo del sofá las máximas cosas posibles. Yago terminó su torre muy orgulloso y cuando me la estaba enseñando, Gael la echó abajo. Para mí se paró el tiempo. Yago se enfadó y Gael feliz. Se me ocurrió decirle a yago lo que había aprendido de su hermano y funcionó. Yago hizo una torre aún más alta y cuando la terminó le dijo a Gael que podía destruirla. Durante ese fue un juego entre ellos. Uno construye, otro destruye y los dos se divierten.
Cuando empezó a hablar siguió afirmándose como una persona segura de lo que creía que lo mejor y demostraba con palabras, besos, abrazos, gritos y lloros su estado de ánimo y su escasa timidez. En esta nueva etapa, además de lo anterior y con un lenguaje bastante cuidado ha interiorizado algo básico y que está siendo otra lección para mí: Soy tu espejo. Si me hablas bien, te voy a hacer sentir la mejor persona del mundo; si me hablas mal, voy a hacer todo lo posible para que te hundas; si respetas mis decisiones, voy a hacer lo que se espera de mí.
Sobre todo, esto se ejemplifica en la hora de las comidas. Si Gael no quiere comer más, ya te puedes enfadar, intentar chantajearle con lo que más le guste, amenazar… no es no y sí es sí.
1 may 2018
Fútbol
El fútbol es dar patadas a una pelota en vez de que cada uno tenga la suya, es un negocio en el que pocos ganan mucho dinero, desata violencia, los jugadores solo miran por el dinero que puedan llegar a tener, la gente se manifiesta en masa por algo tan superficial.
Respeto a quien opine así pero para mí el fútbol es una metáfora de la vida. Un estadio es una casa abierta a todos, un equipo una familia, el balón la suerte, un pase una palabra dicha o escrita, un tiro una ilusión, una parada una resolución de conflicto, una jugada un bien común, una patada un acto para meditar, un partido presente puro, un gol una satisfacción, un gol en propia puerta una autocrítica, una afición un apoyo en todo momento.
En una escuela de fútbol se enseña la humildad necesaria para entender que uno solo no triunfa, empatía para apoyar a quien tenga un mal día, la sinergia necesaria para el buen camino del equipo, la psicología necesaria para ver que siempre hay una nueva oportunidad para mejorar como persona, la concentración para saber en todo momento donde están situados los compañeros, los rivales y la pelota, el conocimiento de debilidades y fortalezas de todos los jugadores, el entrenador como referente, que durante un partido los de enfrente son rivales solo el tiempo que dure el partido, que a veces se gana otras se empata y otras se pierde pero siempre hay motivos para ser positivos, que las alegrías compartidas son más grandes y las penas más pequeñas.
Dijo el alma al cuerpo
Te he parido en el mar de las ilusiones
Te he ayudado a pasear entre piedras
Me has mostrado campos de girasoles
Me has alimentado de momentos.
Hemos crecido entre discusiones
Tenido sexo silencioso sintiéndonos
Compartido la imagen de sueños
Vivido innumerables operaciones
Ahora dormimos juntos en la jungla
Vagando entre la paz y la guerra
Compartimos sangre que nos recorre
Nos aterroriza dibujar la muerte
Llegará la luna que nos despida
Tu desaparecerás de mi camino
Yo seré tu mirada.
10 abr 2018
Laberinto sensorial
Pensar empezar caer.
Levantar saltar huir.
Ilusionar amar querer.
Ahondar abrazar decir.
Hablar callar ser.
Abogar calcular escribir.
Limpiar ensuciar ceder.
Llorar consolar fundir.
Plantar adorar resplandecer.
Cuchichear infectar teñir.
Silenciar gritar arder.
Rociar aventurar sobrevivir.
Contar visualizar creer.
Andar tocar sentir
Levantar saltar huir.
Ilusionar amar querer.
Ahondar abrazar decir.
Hablar callar ser.
Abogar calcular escribir.
Limpiar ensuciar ceder.
Llorar consolar fundir.
Plantar adorar resplandecer.
Cuchichear infectar teñir.
Silenciar gritar arder.
Rociar aventurar sobrevivir.
Contar visualizar creer.
Andar tocar sentir
1 abr 2018
Es teatro
Al fin y al cabo, la vida es teatro. Puedes elegir ser lo que quieras y cambiar tantas veces necesites. Escúchate y ya te verás en una obra, estamos desde que nacemos. Somos ese poder de elección. Puedes vestir a los personajes que verá el público, bajar y subir el telón, crear el decorado, presentar, ser algo o alguien, o simplemente dirigir actores. Lo que pasa en el teatro es irrepetible por mucho que te empeñes. El presente es muy pequeño pero muy ancho y no hay cabeza que aguante pensar en pasado o futuro sin dejar de atender el presente, porque éste sí que no vuelve. Viene y se va continuamente hasta que llega el momento final de la vida y te tienes que bajar del escenario aplaudiendo al público. Para mí, el motor de la vida es el Silencio y de él es de quien más me fío. Así, con mi amigo el Silencio puedo elegir teatro del absurdo ( marcado por lo irracional), al aire libre en su vertiente libre o de corral, alternativo (no es más que el teatro con menos aforo que el tradicional), ambulante como aquel famoso La Barraca, antiilusionista (basado en hechos reales), de bolsillo (con pocos actores), de autor cuando sólo se expresa un punto de vista, de cámara para temas íntimos, comercial basado en lo que la masa social prefiera o teatro de la crueldad (ideado para despertar consciencias poniendo énfasis en luz, música, violencia...). Todo está a tu disposición. Es mucho poder. Dentro de la obra puedes usar las matemáticas de modo que uno más uno sea dos o cero o menos e incluso infinito. Puedes cambiar de religión, de gustos, de aspecto, de sexo... Es genial. Evidentemente y aquí está el truco, puedo decidir en mi obra todo pero no en la de los demás. Podéis decidir que yo sea un superheroe, alguien que camina, el regidor, clá, una mesa, el cielo y yo lo respeto porque es vuestra obra. A la vez que mi obra avanza, las demás también. Lo que no puedo es ser de público de mi obra. Al fin y al cabo, la vida es teatro
18 dic 2017
Lo positivo de ser positivo
Pensaba que
solo fue importante para mí, una de esas oportunidades que te da la vida para
profundizar en el aprendizaje de ser padre, pero resulta que aquel día también le
marcó a él. Recientemente le pregunté a Yago sobre cosas que hubiera aprendido
en su vida y me respondió “lo de ser positivo”.
Un
cumpleaños de unos amigos en el parque El alamillo, uno de los grandes espacios
abiertos de Sevilla. En la orilla de un lago rodeado de césped. Yago tenía tres
años y Gael era aún un bebé. A ese cumpleaños fuimos los cuatro con comida para
compartir, había tarta y juegos para los niños. Yago se llevó una pelota muy
muy chica de las que botan mucho, de color verde. En un momento del día, se dio
cuenta de que se le había perdido y empezamos a buscarla: pelota verde en
césped verde… en esa época le enseñé a comunicarse con las cosas para que fuera
dándoles valor. Algo que aprendí de leer sobre filosofía de los indios
norteamericanos.
Ibamos por
todos lados diciendo “Pelota, pelota, dónde estás”. En algún momento se me vino
a la cabeza esta frase tan delicada y con la que me entró calor por todo el
cuerpo: Si das por hecho que la vas a encontrar, la encontrarás. Puedes
imaginar que para mí a partir de entonces esa tarde cambió de sentido.
Cualquier cosa haría por no decepcionarle. Así que lo cogí a hombros y volvimos
a recorrer cada palmo de la zona del cumpleaños con la esperanza, deseo y casi
obligación de encontrar aquella pelota.
Y pasó. Él
la encontró. No sé si hubo algo de magia pero vimos esa pelota en un radio de
cien metros de césped verde una pelota muy pequeña verde. El abrazo de alivio
que le di fue monumental.
A veces nos
recordamos mutuamente que en la vida hay que ser positivo para que ocurran
hechos positivos.
12 dic 2017
Una tarde de fútbol en familia
Quizás fuera día dos de diciembre a las cuatro de la tarde
cuando salimos de casa para dar un paseo. Quizás, solo quizás, porque lo vivo
en presente y la fecha es solo el suelo donde ocurre la magia que dejo aquí
descrita.
Con la pelota de fútbol de Gael y sin saber cuando volvemos
porque llevo sin móvil todo este mes y lo aprovecho para deshacerme de la soga
de las manecillas del reloj, nos vamos los tres a recorrer las calles de
Almensilla hasta llegar al estadio del pueblo y cerca, en un campito de albero jugar a el
que mete se pone . Aprovechando que vivimos en un lugar tranquilo, de poco
tráfico y cero stress, ocupamos los dos carriles o el carril de circulación. Como
se hacía el siglo pasado. Uno a la derecha, otro a la izquierda y el que queda
en el centro estando atentos todos a donde están los otros, el balón y si hay
algún ruido ajeno al del pié lanzando la pelota. Si aparecía un coche,
cualquiera avisaba: A la cueva de croods, viene un coche. Yo me quedo en el
medio de la carretera hasta que los dos están en la misma acera. Entonces es
cuando me uno a ellos hasta que pasa el coche.
Los croods es una película de dibujos animados sobre una
familia de la prehistoria que usaban una cueva para refugiarse de cualquier
peligro. El primero de la familia que usó esta expresión fue Gael y ya la hemos
apadrinado todos.
Nos pasamos la pelota a un toque, no vale pararla ni
pararse, directamente hay que soltarla. Si se mete la pelota debajo de algún
coche ahí estamos los tres para cogerla, vigilar si hay peligro y aconsejar. Si
uno se cae porque tropiece, ya los demás le preguntamos por su estado, él se
levanta y seguimos llenando de colores vivos
cada metro que recorremos jugando. Pura magia. Gael tiene tres años,
Yago cinco y yo treinta y ocho, pero sin embargo, todos somos una pandilla… nos
reimos, protegemos, nos felicitamos cuando lo hacemos bien y aconsejamos cuando
no está tan bien lo que he hemos hecho. Todo mientras sonreímos.
El camino es corto hasta el campo de albero aunque nosotros
vamos lentos y paramos para descansar. Una de esas paradas es un barrio con
casas abandonadas con aspecto de ser o haber sido okupadas, con un parque en el
centro. Allí hay una pirámide de colores que escalan, les propongo un reto con
pelota para los tres, cuando lo conseguimos seguimos. En ese barrio veo a una
mujer con un niño en brazos de quizás un año y medio que nos mira con cara de
asombro, como si estuviera viendo algo imposible: un padre jugando y
disfrutando con sus hijos por aquella calle solitaria.
Estoy cansado, como amante del fútbol que soy, de que solo se resalten los aspectos negativos de este deporte porque también da muchas satisfacciones y enseña valores importantes como la cooperación, el hecho de que siempre hay una nueva oportunidad para mejorar, lo que te hace vibrar, aprender a leer y el ser presente en cada momento.
El tiempo no se mide por un calendario, que no nos vendan la
moto. El tiempo se divide en momentos, en mente positiva-mente negativa, vivir
en pasado-presente-futuro. Esto es realmente lo que registra la mente: lo que
se vive con intensidad.
18 abr 2017
5 feb 2017
Baño al sol
Llena la bañera mi fortaleza...
Serenidad budista, ojos verdes
Empatía sin juicios ni rencores
Puente dorado entre ángeles y humanos
Me enjabono con la luz de mis miedos...
Paternidad vacía entre grillos diurnos
Un volcán que no vuelca vocal
La sombra donde se sienta mi sombra
Me seco con las sonrisas del círculo...
Los niños jugando con la arena del parque
Los abuelos observan el caminar de las palomas
... y yo? Meditando en el bosque urbano
Serenidad budista, ojos verdes
Empatía sin juicios ni rencores
Puente dorado entre ángeles y humanos
Me enjabono con la luz de mis miedos...
Paternidad vacía entre grillos diurnos
Un volcán que no vuelca vocal
La sombra donde se sienta mi sombra
Me seco con las sonrisas del círculo...
Los niños jugando con la arena del parque
Los abuelos observan el caminar de las palomas
... y yo? Meditando en el bosque urbano
27 oct 2016
El mal del miedo
Creer que el miedo es un rival pendenciero
Es un error garrafal, embustero,
Una falacia de la sociedad de sombrero,
Un molino quijotesco, la espuela del vaquero
Luchar contra el miedo es cerrar un ojo
A la libertad echarle el cerrojo
Hacer del alma un simple rastrojo.
El miedo es luz, enaltece al ser,
Un abrazo pererne al amanecer
Un te quiero que desea florecer…
Un musa a mi parecer
Lo usan las religiones como serpiente
Los políticos como discurso recurrente
¡Nos han martirizado literalmente!
Aceptar el miedo no te hace grande ni pequeño
Te hace conectar con tu sueño,
¡No frunzas el ceño!
Vive el miedo como vives la vida,
Como brebaje del druida
¡El miedo es afirmación, no huida!
26 oct 2016
Renacer entre rimas y respuestas
Camino por el camino de mi vida
Descalzo y con heridas
Esta es mi ley asumida
Ser en todas mis piezas bendecidas.
Soy semen de la esencia
Me deslizo como río de manantial
Del águila soy su paciencia
Del sol su danza tribal.
Escribo cada palabra del poema
Como soneto a mi oda
Voy viendo la luz de mi lema
La luz de cristal me acomoda.
Me trago las piedras de la envidia
Sangro todo aquello que envenena
Me presento a los demás como toro de lidia
Mi corazón ahora sí drena.
Ante mí, cerquita, hay un paisaje renovado
Con su bondad y maldad, egoísta y altruista
Montañas de retos jugando a ser océano calmado
Ofrendas de la Madre que me mostró un monje budista.
No habrá al mediodía más ilusiones rotas
No habrá cuchillo descuartizando seres vivos
No habrá cobijo para carnes rojas e infinitas gotas
No habrá por mi mente delitos masivos.
No me busques de nuevo en cada esquina
Tengo los pies listos para una balada
Las caderas se despiden de la rutina
Mis ojos oscuros son luz en la historia acabada.
Nueva es mi garganta, mi voz y mi barba
Nueva es la caída que espera
Nueva es la arena que mi mirada escarba
Nuevo el espejo que una vez deseé se rompiera.
Mi vieja sábana de franela yace en la tierra
Mi viejo libro de sociales ya no vale
Mi vieja sombra de ciprés ya no es mi guerra
Mi viejo cajón de vaqueros de plástico ya no sobresale.
21 oct 2016
Equipaso
A veces los hijos empiezan los días más conectados a la Naturaleza de lo que quisiéramos como padres urbanos. Yago y Gael después de abrazarse, que siempre es lo primero, saltaron en la cama, jugaron como monos... y Carmen pensó en uno de los valores más importantes que les hemos inculcado: El trabajo en equipo. Soy muy futbolero y desde que Yago empezó a jugar con una pelota, le intento transmitir lo bueno del fútbol. Con Gael y sus queridos dos años aunque él dice que tiene más, hago lo mismo. Si uno de los cuatro derrama agua por la mesa, nos organizamos rápidamente sin pararnos en culpas y luego unimos las manos. Si uno se cae, ahí estamos todos. Un partido lo gana o pierde el conjunto de personas, no una sola.
Bueno, que me dejo fuera lo que iba contando del inicio del ritual. Carmen les dijo: Unimos las manos como equipo? Lo consiguieron. Se repartieron las tareas y se fueron al cole. Otro día, llegué temprano para vestirlos y cuando uno de los dos me dijo Unimos las manos? Me quedé a cuadritos. Las unimos y dijimos E QUI PA SO.
En el lenguaje familiar siempre ha estado el concepto equipo pero no lo habíamos convertido en ritual. Ahora lo usamos después de resolver un conflicto o como herramienta para conseguirlo o para agradecer el apoyo de los otros. Uno de los momentos que más veces unimos las manos es cuando vamos de paseo. Ellos en bici y yo andando, ellos cada uno a su ritmo y yo de puente. Cuando hacemos descanso nos animamos con un E QUI PA SO.
Bueno, que me dejo fuera lo que iba contando del inicio del ritual. Carmen les dijo: Unimos las manos como equipo? Lo consiguieron. Se repartieron las tareas y se fueron al cole. Otro día, llegué temprano para vestirlos y cuando uno de los dos me dijo Unimos las manos? Me quedé a cuadritos. Las unimos y dijimos E QUI PA SO.
En el lenguaje familiar siempre ha estado el concepto equipo pero no lo habíamos convertido en ritual. Ahora lo usamos después de resolver un conflicto o como herramienta para conseguirlo o para agradecer el apoyo de los otros. Uno de los momentos que más veces unimos las manos es cuando vamos de paseo. Ellos en bici y yo andando, ellos cada uno a su ritmo y yo de puente. Cuando hacemos descanso nos animamos con un E QUI PA SO.
14 oct 2016
2 oct 2016
Tiempo de Hem o de Haw
Ya. Es una idea descabellada para cualquiera que me conozca, incluso para mí porque tengo metido en la cabeza un Yo no puedo solo como la Catedral de Sevilla.
Muros más altos han caído.
El camino de Santiago puede ser el lugar ideal como escenario de una etapa de mi búsqueda de queso. No visualizo nada más potente que verme solo en un lugar desconocido en el que decidir simplemente escuchándome e ir matando mis miedos.
A priori me digo "haz como Haw" y quédate en tu zona de seguridad. Desde ahí también puedes encontrar queso. Apóyate en, apóyate en y llegarás a tu queso nuevo. O me digo a mi mismo que eso es solo un libro, que la realidad es otra cosa.
Si vuelvo derrotado qué. A ponerme excusas, a echar la culpa a otros... no, gracias. No quiero verme en eso.
¿Pero y si hago caso a Hem y vuelvo victorioso? (Aquí hay un vacío en mi mente que dura minutos). Ni visualizarlo soy capaz. Ni rellenar con letras este espacio para que sea un párrafo extenso.
No hay que mortificarse. Roma no se construyó en un día.
La idea ahora mismo es ver en Internet las distintas etapas que podría hacer, escucharme e ir a por la ruta elegida, dar vueltas a cómo le digo a Yago y Gael que me voy de viaje sin ellos, buscar fecha, financiación y decidir un orden de acción para todo esto.
No es definitivo, solo una idea. Si siento que no, será que no.
No se puede saber el final de un libro en las primeras páginas.
Muros más altos han caído.
El camino de Santiago puede ser el lugar ideal como escenario de una etapa de mi búsqueda de queso. No visualizo nada más potente que verme solo en un lugar desconocido en el que decidir simplemente escuchándome e ir matando mis miedos.
A priori me digo "haz como Haw" y quédate en tu zona de seguridad. Desde ahí también puedes encontrar queso. Apóyate en, apóyate en y llegarás a tu queso nuevo. O me digo a mi mismo que eso es solo un libro, que la realidad es otra cosa.
Si vuelvo derrotado qué. A ponerme excusas, a echar la culpa a otros... no, gracias. No quiero verme en eso.
¿Pero y si hago caso a Hem y vuelvo victorioso? (Aquí hay un vacío en mi mente que dura minutos). Ni visualizarlo soy capaz. Ni rellenar con letras este espacio para que sea un párrafo extenso.
No hay que mortificarse. Roma no se construyó en un día.
La idea ahora mismo es ver en Internet las distintas etapas que podría hacer, escucharme e ir a por la ruta elegida, dar vueltas a cómo le digo a Yago y Gael que me voy de viaje sin ellos, buscar fecha, financiación y decidir un orden de acción para todo esto.
No es definitivo, solo una idea. Si siento que no, será que no.
No se puede saber el final de un libro en las primeras páginas.
30 sept 2016
El queso de mi vida
Siempre antes de comer y de escribir me lavo las manos y me pongo algo blanco de ropa. Esta vez no es distinto. Como se hacía antes, primero lo he pasado a papel y boli y ahora a compartirlo contigo quien quiera que sea quien esté juntando estas letras y palabras.
¡Quién se ha llevado mi queso! Un libro que no sé ni cuándo ni cómo ni por qué ha llegado a mi casa y te digo que es lo de menos por todo lo que me está enseñando. Para mí era un cuento infantil que leía a Yago y Gael antes de dormir pero… equilicuá, es un libro de autoayuda que describe mi momento. Ahí va un posible resumen de este hallazgo.
Erase una vez un país lejano en el que había cuatro habitantes: Escurridizo, Fisgón, Hem y Haw. Tenían delante de sus casas un laberinto que recorrían cada mañana en busca de comida. Alguien había puesto queso en algún lugar del laberinto. Se calzaban sus zapatillas y se adentraban por parejas. Los ratones, Fisgón y Escurridizo, utilizaban el sencillo método de tanteo para encontrar el queso. Recorrían un pasadizo y, si lo encontraban vacío, se daban media vuelta y recorrían otro. Recordaban los pasadizos donde no había queso y, de ese modo, pronto empezaron a explorar nuevas zonas. Fisgón utilizaba su magnífica nariz para husmear la dirección general de donde procedía el olor del queso, mientras que Escurridizo se lanzaba hacia delante. Se perdieron más de una vez, como no podía ser de otro modo; seguían direcciones equivocadas y a menudo tropezaban con las paredes. Pero al cabo de un tiempo encontraban el camino al queso de la estación quesera C. Hem y Haw, los dos personajes (como los llama Yago), también utilizaban su capacidad para pensar y aprender de experiencias del pasado. A veces les salía bien, pero en otras ocasiones se dejaban dominar por sus poderosas convicciones y emociones humanas, que nublaban su forma de ver las cosas. Eso hacía que la vida en el laberinto fuese mucho más complicada y desafiante. Así es la vida en sociedad.
Pero llegó el día. El día que los ratones sabían que iba a llegar. La estación quesera C estaba vacía. Se les acabó el queso y no se hicieron preguntas. Fueron a por otro y lo encontraron. El queso nuevo era más voluminoso que el queso viejo y siguieron haciendo lo mismo. Lo cuidaron porque sabían que algún día se acabaría.
Hem y Haw confiaban en tener queso allí siempre pero llegó ese día. El día. Se acabó el queso eterno y se enfadaron. Mucho y mucho tiempo. Hasta que un día Hem se dio cuenta de que su presente había cambiado, ese queso no volvería. Si querían comer, tendrían que ir a por él. Intentó convencer a su amigo de que debían hacer algo pero Haw lo tenía claro: Su queso se lo merecía por el esfuerzo que le había costado tenerlo y el queso volvería. Él no se iba a adentrar en el laberinto, tenía miedo de lo que hubiera por el camino, tenía miedo de que ya no volviera a haber queso para él.
Entonces Hem comenzó su búsqueda de queso nuevo. Tenía sus miedos, sus dudas y sus preguntas sin responder pero él fue al laberinto. Fue aprendiendo cosas, le fue dejando frases y flechas a Haw por si salía de la vacía estación quesera C y para él por si quería volver. Vio que si se visualizaba con el queso más cerca lo tenía. Seguía sin su alimento pero tenía energía para seguir. Entonces llegó a la estación quesera E. Había poco queso pero le dio lo justo para seguir con vida por el laberinto. Entonces retrocedió hasta llegar a Haw y ofrecerle parte del queso que había hallado. Pero Haw no quería salir de su cómoda y vacía estación quesera C. Hem siguió y siguió escribiendo en las paredes del laberinto frases y flechas para Haw y para él.
Llegó a la estación quesera N donde había mucho más queso que en la anterior y donde ya estaban Fisgón y escurridizo. Lo disfrutó, lo cuidó y fue a buscar más por el laberinto en previsión de que se acabara ese queso nuevo. A veces pensó si algún día llegaría Haw al queso nuevo. Un libro con final abierto.
Ahora me toca. He visto el queso desaparecer y no sé con qué energía me voy adentrando en el laberinto con personas que no conozco a las que abrirme, con situaciones que antes no resolvía y ahora estoy aprendiendo a resolver, con la consciencia de que el futuro es el queso, sí, pero no sé dónde está ni que forma tiene. Solo sé que Hem pudo y yo también. Por lo que he visto en la red, cada uno de los cuatro personajes representa partes de nuestra personalidad pero es que no soy borregista y lo veo más como actitudes que debemos decidir ante un problema. Sería fácil hacer de Hem pero creo que así el queso no llegará. Prefiero ser ahora y sé que quiero ser Haw. Pase lo que pase, voy a poner toda mi forma de ver el mundo para hallar el queso nuevo.
¿Y tú? ¿Te quedarás esperando a que vuelva a ser como antes o aceptarás el cambio? Pondrás delante de ti un espejo o la foto de otro? ¿aceptas que el futuro no existe si no das pasos en el presente?
¡Quién se ha llevado mi queso! Un libro que no sé ni cuándo ni cómo ni por qué ha llegado a mi casa y te digo que es lo de menos por todo lo que me está enseñando. Para mí era un cuento infantil que leía a Yago y Gael antes de dormir pero… equilicuá, es un libro de autoayuda que describe mi momento. Ahí va un posible resumen de este hallazgo.
Erase una vez un país lejano en el que había cuatro habitantes: Escurridizo, Fisgón, Hem y Haw. Tenían delante de sus casas un laberinto que recorrían cada mañana en busca de comida. Alguien había puesto queso en algún lugar del laberinto. Se calzaban sus zapatillas y se adentraban por parejas. Los ratones, Fisgón y Escurridizo, utilizaban el sencillo método de tanteo para encontrar el queso. Recorrían un pasadizo y, si lo encontraban vacío, se daban media vuelta y recorrían otro. Recordaban los pasadizos donde no había queso y, de ese modo, pronto empezaron a explorar nuevas zonas. Fisgón utilizaba su magnífica nariz para husmear la dirección general de donde procedía el olor del queso, mientras que Escurridizo se lanzaba hacia delante. Se perdieron más de una vez, como no podía ser de otro modo; seguían direcciones equivocadas y a menudo tropezaban con las paredes. Pero al cabo de un tiempo encontraban el camino al queso de la estación quesera C. Hem y Haw, los dos personajes (como los llama Yago), también utilizaban su capacidad para pensar y aprender de experiencias del pasado. A veces les salía bien, pero en otras ocasiones se dejaban dominar por sus poderosas convicciones y emociones humanas, que nublaban su forma de ver las cosas. Eso hacía que la vida en el laberinto fuese mucho más complicada y desafiante. Así es la vida en sociedad.
Pero llegó el día. El día que los ratones sabían que iba a llegar. La estación quesera C estaba vacía. Se les acabó el queso y no se hicieron preguntas. Fueron a por otro y lo encontraron. El queso nuevo era más voluminoso que el queso viejo y siguieron haciendo lo mismo. Lo cuidaron porque sabían que algún día se acabaría.
Hem y Haw confiaban en tener queso allí siempre pero llegó ese día. El día. Se acabó el queso eterno y se enfadaron. Mucho y mucho tiempo. Hasta que un día Hem se dio cuenta de que su presente había cambiado, ese queso no volvería. Si querían comer, tendrían que ir a por él. Intentó convencer a su amigo de que debían hacer algo pero Haw lo tenía claro: Su queso se lo merecía por el esfuerzo que le había costado tenerlo y el queso volvería. Él no se iba a adentrar en el laberinto, tenía miedo de lo que hubiera por el camino, tenía miedo de que ya no volviera a haber queso para él.
Entonces Hem comenzó su búsqueda de queso nuevo. Tenía sus miedos, sus dudas y sus preguntas sin responder pero él fue al laberinto. Fue aprendiendo cosas, le fue dejando frases y flechas a Haw por si salía de la vacía estación quesera C y para él por si quería volver. Vio que si se visualizaba con el queso más cerca lo tenía. Seguía sin su alimento pero tenía energía para seguir. Entonces llegó a la estación quesera E. Había poco queso pero le dio lo justo para seguir con vida por el laberinto. Entonces retrocedió hasta llegar a Haw y ofrecerle parte del queso que había hallado. Pero Haw no quería salir de su cómoda y vacía estación quesera C. Hem siguió y siguió escribiendo en las paredes del laberinto frases y flechas para Haw y para él.
Llegó a la estación quesera N donde había mucho más queso que en la anterior y donde ya estaban Fisgón y escurridizo. Lo disfrutó, lo cuidó y fue a buscar más por el laberinto en previsión de que se acabara ese queso nuevo. A veces pensó si algún día llegaría Haw al queso nuevo. Un libro con final abierto.
Ahora me toca. He visto el queso desaparecer y no sé con qué energía me voy adentrando en el laberinto con personas que no conozco a las que abrirme, con situaciones que antes no resolvía y ahora estoy aprendiendo a resolver, con la consciencia de que el futuro es el queso, sí, pero no sé dónde está ni que forma tiene. Solo sé que Hem pudo y yo también. Por lo que he visto en la red, cada uno de los cuatro personajes representa partes de nuestra personalidad pero es que no soy borregista y lo veo más como actitudes que debemos decidir ante un problema. Sería fácil hacer de Hem pero creo que así el queso no llegará. Prefiero ser ahora y sé que quiero ser Haw. Pase lo que pase, voy a poner toda mi forma de ver el mundo para hallar el queso nuevo.
¿Y tú? ¿Te quedarás esperando a que vuelva a ser como antes o aceptarás el cambio? Pondrás delante de ti un espejo o la foto de otro? ¿aceptas que el futuro no existe si no das pasos en el presente?
21 jul 2016
Cielo infinto
Empezó su recorrido desde la frente una gota sin saber por qué. Estaba con la mirada en el infinito y nunca pensé que el infinito me llevaría al cielo. Paseaba tranquilamente, por el parque La primavera. Cada jardín era un sinfín de olores que me abstraían de la realidad ruidosa. De pronto, vi una mujer que caminaba elegante, moviendo sus fuertes y redondeadas nalgas por separado, con un balanceo sugerente y pasos cortos. Irresistible en ese ambiente que mi imaginación había creado. Llevaba sandalias de cuero, sus piernas eran delgaditas, una falda corta de Lunaresylimones de color verde con un elefante en el centro, una camiseta del mismo color con tirantas blancas, ojos verdes como la hierba, como la menta, como de los sesenta.
Al pasar, le pregunté la hora. No la recuerdo, su voz dulce y alocada, madura y atractiva, no me dejaba dsintiguir palabras. No nos dijimos los nombres. Solo nuestros ojos fueron capaces de encontrarse en el infinito que estabamos creando. La gota que yo tenía en la frente llegó a los ojos. Ella lentamente alzó su brazo, inclinó hacia mí su cuerpo y con sus dedos rodeó mi cara despacito hasta secar esa gota. Mi cuerpo se fue endureciendo hasta el punto de que mis vaqueros se me quedaron pequeños. Mi único pensamiento era ella, la sensación de su tacto, el misterio de su acción. Ella parecia estar igual. Sus hombros se humedecieron, dos detalles de su camiseta se disfrazaron de acento. Unimos las manos y anduvimos hacia el infinito, suponía yo. Se acabó el parque, las calles contiguas, el calor del sol y empezó la noche, la luna llena, el silencio de la ciudad.
Sacó unas llaves y abrió la cancela de su casa. Un pequeño porche y ya estábamos en la puerta. Me hizo entrar. Dejamos las sandalias, me colocó un pañuelo oscuro en los ojos con delicadeza y se fue unos minutos eternos. Escuché una puerta, encender el termo y una cascada de agua. Las infintas posiblidades que en mi mente se dispararon fueron cortadas por el silencio. Me abrazó por la espalda. Sentí su respiración pausada en mi cuello, sus pezones recorrían de lado a lado mis hombros. Sus manos empezaron a conectar con mis caderas, subieron hasta acariciar mis orejas, mis cejas, mi pelo. Yo inmóvil, no quise interrumpirla aunque mi deseo era gozar sus labios a través de mis dedos. Un sshhh suyo me relajó. Bajó la cremallera con la boca mientras sus manos palpaban mis testículos. Me levantó las piernas para quitarme el pantalón. Su lengua recorrió mis tobillos, mis gemelos, mis rodillas, mis muslos y durante un tiempo infinito suboreó mi pene en toda su longitud. Paré antes de eyacular, la sorprendí y aproveché el momento para tomar las riendas de la escena. Me quité el nudo del pañuelo, la levanté suavemente y la puse contra la pared. Mis dedos fueron tomando su cuerpo. Apreté su cabello hacia atrás descargando mi fuerza. Acaricié su rostro ladeándolo a la izquierda. Nos miramos fijamente. Con el pañuelo le até las manos y desaparecí. Mis pies iban solos a la cocina y allí estaban un cubitos. Abrí el congelador y lo cerré. Volví y ella seguía contra la pared, arqueada. Seguí sorprendiendola, no los usé seguidamente. Con la punta de la nariz fuí como un remolino infinito subiendo por sus piernas, parandome en las rodillas, lamiendo sus gemelos, apretando sus muslos, respirando sobre el monte de venus, donde habitaba su cielo resbaladizo, intruduje un dedo hasta el fondo, luego mi lengua tocó el techo del cielo y salió rápido. Por las ingles mis dedos jugaron, hicieron el camino hasta sus cachetes, los besé y recorrí con la nariz el espacio entre ellos. No fui capaz de no subir por el paisaje de su cuerpo. Me coloqué entre la pared y ella. Le di moridisquitos en los pezones y acaricié muy lentamente sus aureolas. Luego, mis labios se unieron a los suyos, nuestras lenguas fueron nuestras almas, pegué su cuerpo al mío. Sentí como propio el calor de cada parte de su cuerpo unos instantes. Se separó, la desaté y nos fuimos a la cocina. Se subio a la encimera. Cogí un hielo y con la boca se lo fui refrescando su piel mientras ella apretaba mi espalda. Se derritió el cubito por completo cuando ya había degustado todo. Puso sus manos en mis hombros, se bajó y se dispuso para que la penetrara por atrás. A la velocidad de un reloj de arena lo fui haciendo hasta llenar su cielo. Me paré, nos sentimos completamente y llegó la tormenta desde el cielo a la tierra y de la tierra al cielo.
Nos reimos a carcajadas estando ya sin fuerzas y así me fui a por ropa para seguir paseando en soledad hacia el infinito.
Al pasar, le pregunté la hora. No la recuerdo, su voz dulce y alocada, madura y atractiva, no me dejaba dsintiguir palabras. No nos dijimos los nombres. Solo nuestros ojos fueron capaces de encontrarse en el infinito que estabamos creando. La gota que yo tenía en la frente llegó a los ojos. Ella lentamente alzó su brazo, inclinó hacia mí su cuerpo y con sus dedos rodeó mi cara despacito hasta secar esa gota. Mi cuerpo se fue endureciendo hasta el punto de que mis vaqueros se me quedaron pequeños. Mi único pensamiento era ella, la sensación de su tacto, el misterio de su acción. Ella parecia estar igual. Sus hombros se humedecieron, dos detalles de su camiseta se disfrazaron de acento. Unimos las manos y anduvimos hacia el infinito, suponía yo. Se acabó el parque, las calles contiguas, el calor del sol y empezó la noche, la luna llena, el silencio de la ciudad.
Sacó unas llaves y abrió la cancela de su casa. Un pequeño porche y ya estábamos en la puerta. Me hizo entrar. Dejamos las sandalias, me colocó un pañuelo oscuro en los ojos con delicadeza y se fue unos minutos eternos. Escuché una puerta, encender el termo y una cascada de agua. Las infintas posiblidades que en mi mente se dispararon fueron cortadas por el silencio. Me abrazó por la espalda. Sentí su respiración pausada en mi cuello, sus pezones recorrían de lado a lado mis hombros. Sus manos empezaron a conectar con mis caderas, subieron hasta acariciar mis orejas, mis cejas, mi pelo. Yo inmóvil, no quise interrumpirla aunque mi deseo era gozar sus labios a través de mis dedos. Un sshhh suyo me relajó. Bajó la cremallera con la boca mientras sus manos palpaban mis testículos. Me levantó las piernas para quitarme el pantalón. Su lengua recorrió mis tobillos, mis gemelos, mis rodillas, mis muslos y durante un tiempo infinito suboreó mi pene en toda su longitud. Paré antes de eyacular, la sorprendí y aproveché el momento para tomar las riendas de la escena. Me quité el nudo del pañuelo, la levanté suavemente y la puse contra la pared. Mis dedos fueron tomando su cuerpo. Apreté su cabello hacia atrás descargando mi fuerza. Acaricié su rostro ladeándolo a la izquierda. Nos miramos fijamente. Con el pañuelo le até las manos y desaparecí. Mis pies iban solos a la cocina y allí estaban un cubitos. Abrí el congelador y lo cerré. Volví y ella seguía contra la pared, arqueada. Seguí sorprendiendola, no los usé seguidamente. Con la punta de la nariz fuí como un remolino infinito subiendo por sus piernas, parandome en las rodillas, lamiendo sus gemelos, apretando sus muslos, respirando sobre el monte de venus, donde habitaba su cielo resbaladizo, intruduje un dedo hasta el fondo, luego mi lengua tocó el techo del cielo y salió rápido. Por las ingles mis dedos jugaron, hicieron el camino hasta sus cachetes, los besé y recorrí con la nariz el espacio entre ellos. No fui capaz de no subir por el paisaje de su cuerpo. Me coloqué entre la pared y ella. Le di moridisquitos en los pezones y acaricié muy lentamente sus aureolas. Luego, mis labios se unieron a los suyos, nuestras lenguas fueron nuestras almas, pegué su cuerpo al mío. Sentí como propio el calor de cada parte de su cuerpo unos instantes. Se separó, la desaté y nos fuimos a la cocina. Se subio a la encimera. Cogí un hielo y con la boca se lo fui refrescando su piel mientras ella apretaba mi espalda. Se derritió el cubito por completo cuando ya había degustado todo. Puso sus manos en mis hombros, se bajó y se dispuso para que la penetrara por atrás. A la velocidad de un reloj de arena lo fui haciendo hasta llenar su cielo. Me paré, nos sentimos completamente y llegó la tormenta desde el cielo a la tierra y de la tierra al cielo.
Nos reimos a carcajadas estando ya sin fuerzas y así me fui a por ropa para seguir paseando en soledad hacia el infinito.
28 oct 2015
caca, papá
Yago, te confieso que la primera vez que oí caca, papá me tembló todo el cuerpo,
igual que cuando un profesor está mirando la lista de alumnos para ver a quien
preguntar y me agacho para que no me vea.
Estábamos comiendo los cuatro. Gael en su sillita blanca especial
para bebés comilones, mamá enfrente de mí y tú a mi izquierda con la mesa negra pegada a la pared y la puerta de la terraza, donde gael solía divertirse mirando a calma (nuestra gata) o jugando con la cortina al escondite. Fuimos al cuarto
baño y en ese trayecto de siete segundos se me pasó por la cabeza todo lo que
había oído que había que hacer en estos casos. Sin embargo, como es natural en
mí (o como algunas dicen… como mi lógica es distinta a la del resto del mundo),
decidí que fuera una experiencia totalmente nueva y me dejé llevar por lo que
requirieras de mí en cada momento.
Coloqué el adaptador para el váter morado con un hipopótamo
dibujado, te ayudé a subir, me aseguré de que tuvieras la colita apuntando para
dentro y esperé cerquita tuya a ver lo que me esperaba, qué nuevo me depararía la vida. Al poco, en tu primer apretón me dijiste me duele la barriguita y lo que me nació fue ponerte la mano en tu
cachete derecho. Te encorvaste para descansar sobre la palma de mi mano
mientras contábamos del uno al veinte en inglés y español. Luego te enseñé a
decir hi-po-pó-ta-mo. Incluso nos dio tiempo para aprender los colores de los
marcos de los espejos del baño. Todo fluyó mejor de lo imaginado. La mejor
prueba fue que la siguiente vez que oí caca,
papá pero no pude acompañarte, fue mamá y le pediste que te hiciera como yo
para que te doliera menos. Aunque no me veías, suspiré profundamente.
Las siguientes veces fuimos haciendo de ese momento caca,
papá algo maravilloso. Te acariciaba la espalda con una mano para relajarte
mientras en la otra posabas tu carita bonita y suave. Hacíamos planes de
futuro. Con dos y tres años el futuro era los próximos diez minutos. Cuando llegaba
el momento de limpiarse, decidías si lo hacía solo yo, una vez cada uno o solo
tú. Finalmente, llegaba el momento bidé. Tu carita entre mis rodillas, agüita a
veces fría y a veces tibia según te apeteciera y toalla para secarte el culete y que
pudieras salir corriendo al salón. Si se me olvidaba el paso del bidé me decías ay papá, que se te ha olvidado el segundo
paso.
Cuando exploramos nuevas experiencias, lo mejor es ser agua
y así pasar como en este caso, del miedo a lo desconocido al amor por lo
conocido. Aprendo tanto de ti…
4 dic 2014
7 diciembre de 2000
A las cinco y media se apagó el mundo
A las cinco y media se cayeron las hojas
A las cinco y media comenzó a llover
A las cinco y media la Tierra era silencio
A las cinco y media se fue parando mi reloj
A las cinco y media amanece el universo
A las cinco y media nuestra estrella ilumina el mundo
A las cinco y media comienza otro camino
A las cinco y media se fuga la soledad
A las cinco y media tus ojos son los nuestros
A las cinco y media somos bebés en brazos16 oct 2014
Las motos
Las motos. Las motos... los motoristas... circulan por los carriles de la carretera como los demás vehículos, respetan las señales como todos y no pasan la velocidad máxima de la vía.
Rebobinemos.
1. Los motoristas circulan por los carriles. Normalmente no tengo tiempo más que para esquivar kamikazes pero si puedo, me pregunto ¿Qué entenderán por carriles? las rayas blancas largas? alguien debería decirles que los carriles son el espacio entre ellas. Es ancho para que también, si los reyes del asfalto lo permiten, lo usen ¡¡coches, camiones y autobuses!! incluso añado que los conducen personas y un pequeño toque de calidad los manda al suelo. La culpa siempre de los demás.
2. Circular lo unen a circuito de carreras. A veces oigo un ruido en el techo del coche y ni me sorprendo. otra moto que no tenía otro sitio para seguir su camino sin frenar. (La culpa de esto de El halcón callejero, una serie que salió en antena tres cuyo protagonista era un Michael night en moto). Ya no es solo que adelanten hasta por encima de los coches sino que también usan los intermitentes como atracción de feria. Es común ver una moto que va recto con el intermitente izquierdo parpadeando aunque al final lo que haya sea curva a la derecha o no tenga opción de adelantamiento. No soportan que otro participante de la carrera de los autos locos se ponga cerca. ¿Te acuerdas de esos dibujitos de Patán en los autos locos? Eran unos personajes de ficción que hacían lo que fuera por ganar. Ese carro de trogloditas, ese espantamóvil con vampiros, dragones y humanoides, ese típico científico loco que inventa cualquier cosa para que el resto pinche o se queme, ese barón rojo acostumbrado a los aviones que se tiene que ganar la vida por las carreteras perdidas entre barrancos, esa bella Penélope siempre gritando para despistar, esos gangster con sus rifles, ese Pedro el bello deslumbrante, ese leñador que después de su agotadora jornada se pone a correr con el coche... pero sin duda, curiosamente, el más recordado es uno que no ganó nunca una carrera. ¿Quién? Patán y sus carcajadas contagiosas con su dueño francés Pierre y su pérdida de tiempo preparando trampas a lo Coyote y Correcaminos.
Pues eso es para ellos desplazarse de un lugar a otro: Carrera loca para ganar sin que haya premio y poner obstáculos a los demás aunque vayan tranquilamente. Creo que lo hacen para que les aplaudamos a su paso por nuestra ventanilla o toquen el espejo retrovisor que tanto cuesta poner milimetricamente bien.
3. Respetan las señales como todos y no pasan la velocidad máxima de la vía. ¿velocidad máxima? Ni ellos ni nosotros entendemos ese concepto. Nadie respeta las señales a no ser que vaya con alguien al lado asustándole o haya un coche de policía cerca. En este caso todos hacemos igual que cuando éramos pequeños: poner cara de niños buenos y frenar. Frenar aunque vayamos a 20 y la velocidad máxima sea de 70.
Las motos. Todo un enigma
Rebobinemos.
1. Los motoristas circulan por los carriles. Normalmente no tengo tiempo más que para esquivar kamikazes pero si puedo, me pregunto ¿Qué entenderán por carriles? las rayas blancas largas? alguien debería decirles que los carriles son el espacio entre ellas. Es ancho para que también, si los reyes del asfalto lo permiten, lo usen ¡¡coches, camiones y autobuses!! incluso añado que los conducen personas y un pequeño toque de calidad los manda al suelo. La culpa siempre de los demás.
2. Circular lo unen a circuito de carreras. A veces oigo un ruido en el techo del coche y ni me sorprendo. otra moto que no tenía otro sitio para seguir su camino sin frenar. (La culpa de esto de El halcón callejero, una serie que salió en antena tres cuyo protagonista era un Michael night en moto). Ya no es solo que adelanten hasta por encima de los coches sino que también usan los intermitentes como atracción de feria. Es común ver una moto que va recto con el intermitente izquierdo parpadeando aunque al final lo que haya sea curva a la derecha o no tenga opción de adelantamiento. No soportan que otro participante de la carrera de los autos locos se ponga cerca. ¿Te acuerdas de esos dibujitos de Patán en los autos locos? Eran unos personajes de ficción que hacían lo que fuera por ganar. Ese carro de trogloditas, ese espantamóvil con vampiros, dragones y humanoides, ese típico científico loco que inventa cualquier cosa para que el resto pinche o se queme, ese barón rojo acostumbrado a los aviones que se tiene que ganar la vida por las carreteras perdidas entre barrancos, esa bella Penélope siempre gritando para despistar, esos gangster con sus rifles, ese Pedro el bello deslumbrante, ese leñador que después de su agotadora jornada se pone a correr con el coche... pero sin duda, curiosamente, el más recordado es uno que no ganó nunca una carrera. ¿Quién? Patán y sus carcajadas contagiosas con su dueño francés Pierre y su pérdida de tiempo preparando trampas a lo Coyote y Correcaminos.
Pues eso es para ellos desplazarse de un lugar a otro: Carrera loca para ganar sin que haya premio y poner obstáculos a los demás aunque vayan tranquilamente. Creo que lo hacen para que les aplaudamos a su paso por nuestra ventanilla o toquen el espejo retrovisor que tanto cuesta poner milimetricamente bien.
3. Respetan las señales como todos y no pasan la velocidad máxima de la vía. ¿velocidad máxima? Ni ellos ni nosotros entendemos ese concepto. Nadie respeta las señales a no ser que vaya con alguien al lado asustándole o haya un coche de policía cerca. En este caso todos hacemos igual que cuando éramos pequeños: poner cara de niños buenos y frenar. Frenar aunque vayamos a 20 y la velocidad máxima sea de 70.
Las motos. Todo un enigma
30 sept 2014
El caballero sonriente
Con mis ropajes de caballero
me lanzo a perseguir sueños,
con mis ojos verdes vuelo
como el águila que soy, sin dueños
Siento el viento esquivo a mi paso,
rompo las cadenas del universo
donde la bestia reina a su merced
creando y quemando nubes en el cielo,
pues soy el caballero paciente
de la sonrisa eterna, un demente más
en esta vida del juego invisible
entre el ocaso y edén.
me lanzo a perseguir sueños,
con mis ojos verdes vuelo
como el águila que soy, sin dueños
Siento el viento esquivo a mi paso,
rompo las cadenas del universo
donde la bestia reina a su merced
creando y quemando nubes en el cielo,
pues soy el caballero paciente
de la sonrisa eterna, un demente más
en esta vida del juego invisible
entre el ocaso y edén.
21 sept 2014
El nacimiento de Gael, según Mamá
Después del nacimiento de Yago,
nuestro primer hijo, en hospital y un parto en absoluto respetado, decidimos
que no queríamos volver a pasar por algo similar y que nuestro siguiente hijo
vendría al mundo de manera muy diferente. Por él, por mí, por su papá…
No fue camino fácil, en varios
sentidos, llegar a hacerlo realidad, pero llegó el gran día y no se produjo ese
camino al hospital, no hubo nervios, ni miedos, ni dudas…no hubo tubos
fluorescentes, ni recepciones, ni papeleos, ni camillas…
Llevaba varios días de pródromos,
era aproximadamente la una de la madrugada, las contracciones llevaban siendo
rítmicas e intensas durante más de media hora y ya no me dejaban dormir. Así
pasó media hora, una, dos, tres….pero la intensidad apenas evolucionaba y supe
que iba avanzando muy lentamente, así que prefería estar sóla, ni siquiera
avisé a Pepe, que ya dormía, . Empecé escribiendo en el diario que inicié el
día que supe que estaba embarazada de Yago, me apetecía contarles lo que estaba
sintiendo, lo feliz que me hacía estar tan cerca de ese momento tan deseado.
Aunque no podía dormir, era consciente de que me esperaba un largo camino por
delante y necesitaba estar descansada y fuerte, pero no me apetecía estar en la
cama, así que me fui al cuarto de juego de Yago, un espacio donde me sentía muy
bien, un rincón muy acogedor, con las paredes pintadas en colores cálidos,
donde habíamos preparado la piscina de parto, una lamparita de luz tenue, la
pelota de pilates…. Allí estuve entre paseos, pelota, sofá, cojines, hasta que
a las 7 de la mañana pedí a Sole que viniera, habían pasado muchas horas y
tenía necesidad de saber en qué momento me encontraba.
Con el amanecer llegaron nuestras
acompañantes, Sole y Luna, cargadas con una silla de partos y una gran maleta
roja donde traían todo necesario para la ocasión. Al poco comprobamos, como ya
suponía, que había avanzado poco, apenas 3 cm de dilatación.
Yago se despertó y nos acompañó
en el salón durante un tiempo, se agarraba a mis piernas, me daba besos...
Estoy convencida de que percibía que algo importante iba a pasar. Pepe se
encargó de jugar con él y permitirnos a nosotros cuatro ir al dormitorio, las
contracciones se iban haciendo más intensas y Sole me propuso hacer otro tacto
para comprobar la dilatación. No sabría decir el tiempo que había transcurrido
desde la vez anterior, pues lo primero que olvidé fue que existía el tiempo… y
comencé a vivir el carpe diem más absoluto. Podría decir que una de las muchas
cosas maravillosas que disfruté con esta experiencia fue eso, vivir cada
contracción, cada descanso, cada respiración, beso, abrazo, cada segundo, como
el presente más absoluto, no había pasado ni futuro. Para nuestro asombro,
seguía estando de 3 cm, un bloqueo, un parto estancado…lo que en otra situación
habría sido sinónimo de exitocina sintética, de cuenta atrás para una
intervención médica y en ese momento lo único que pensé fue que no quería ir al
hospital, no iba a ir al hospital! tenía que salir de ese bloqueo y continuar
el camino, avanzar, Gael y yo lo íbamos a conseguir, no me cabía ninguna duda,
cada contracción era un pasito más, nos acercaba al final del camino, había que
aprovecharlas para continuar y, como me repetían una y otra vez Sole y Luna, no
podía luchar contra las contracciones, no podía agarrarme a lo que mi cuerpo
reconocía como dolor, tenía que vivirlas, acompañarlas, aprovecharlas, porque
eran esas contracciones el impulso que me permitiría seguir avanzando. Así que
me agarré a eso y acompañando cada una de ellas con un largo y suave ahh,
ahhhhhhh, aaaaaaaaaahhhhhhh, sonido que acompañaba a mis exhalaciones, con las
manos de unos y otros, probando diferentes posturas, recibiendo masajes con
aceite en los riñones, con sus miradas de apoyo y sus respiraciones
acompañándome, pude empezar a vivir esas contracciones cada vez más intensas de
una forma productiva.
Yago hizo un último amago de
abrazo y yo no pude corresponderle, ya no estaba, lo mundano se alejó de mi
alcance, estaba cada vez más dentro de mi…y pedí que llamaran a su abuela para
que lo recogiera, necesitaba a Pepe cerquita y esos besos y abrazos de mi
pequeño debían esperar, toda mi energía estaba en otra dimensión.
Sole me propuso hacer otro tacto,
casi 2 cm más, habíamos salido del bloqueo, aunque el avance era poquito. Yo lo
recibí bien, vamos, avanzando…despacio, pero está bien. Desde hace tiempo
aprendí a buscar el lado positivo de las cosas y encontrarles sentido cuando
algo no va bien o sencillamente no es lo que esperas. Sentí que debía ser así,
que mi parto anterior había sido forzado, manipulado y apresurado y que este
compensaría todo aquello, que este tiempo que estaba pasando me estaba
permitiendo vivir e interiorizarlo todo de forma más profunda y consciente y
así fue como acepté, sin prisas, que Gael llegará cuando y como él necesitara y
que ahí estaba yo, ahí estábamos nosotros para acompañarlo y facilitarle su
camino hacia la vida fuera de la barriga de mamá.
Desde que se fue Yago pude
disfrutar más de la compañía y apoyo de Pepe que hasta el momento había
centrado su energía en acompañar a nuestro pequeño. La compañía femenina me
resultaba imprescindible y aunque los necesitaba a todos, creo que cada cual
estuvo cuando y como debía estar y tal y como yo los necesitaba.
Como perdí la noción del tiempo
no podría decir cuánto pasaría, sólo sé que a partir de entonces, las
contracciones eran muy, muy intensas, estaba realmente cansada y apenas podía
mantener los ojos abiertos. Recuerdo acompañar las contracciones con un vaivén
de cabeza hacia delante y hacia atrás, repitiéndome interiormente que podía,
que yo sabía parir, que Gael iba a nacer en casa! Algunas contracciones me
arrastraban hacia el dolor, hacia la resistencia, me alejaban de mi propósito
de expandir, avanzar, vivir…recuerdo varias de ellas, en las que sentada en el
sofá (con Luna y Pepe uno a cada lado apretando contra mis riñones una botella
de agua ardiendo, para aliviarme) yo me agarraba al sofá y contraía mi cuerpo
hacia arriba. Sole y Luna me recordaban que llevara mi energía, mi fuerza y mi
cuerpo hacia la Tierra, mi bebé tenía que seguir bajando… yo tenía que
acompañarle, me necesitaba…y gracias a eso yo conseguía retomar, reconducía,
relajaba y tomaba consciencia de nuevo. Era fácil crear resistencia en esos
momentos, GRACIAS por estar a mi lado y ayudarme a volver al camino. Me sentía
más cerca de Pepe que nunca, su mirada, que podía percibir aun con mis ojos
cerrados, su aliento, sus manos firmes, sus besos….
8 cm!, creo recordar que fue
justo entonces cuando, como describió Pepe de forma tan poética cómo sólo él sabe,
puse a pasear lágrimas por mis mejillas por segunda vez,- exprésate Carmen, qué
pasa, que sientes…me animó Sole, -Estoy muy cansada! Creo que fue lo que
pronuncié, aunque eran lágrimas de cansancio, de agotamiento diría, también de
alegría de saber que ya estaba cerca, que lo estaba consiguiendo….y al mismo
tiempo de dolor, porque a pesar de ser un dolor totalmente diferente a
cualquier otro, de ser un dolor lleno de sentido y que podía visualizar, mi
cuerpo casi no podía ya soportarlo.
En el siguiente tacto estaba en
completa, ya! Ya no quedaba nada. Pude tocar la bolsa, aun intacta, y la
cabecita de mi niño, qué magia! –Ya puedes empujar si tienes ganas. Sin pensar,
como todo este tiempo atrás, siguiendo mi instinto animal más absoluto, me tiré
al suelo, de rodillas y apoyé mis brazos sobre la silla de parto, entonces Pepe
hizo lo mismo colocándose frente a mí, dejando la silla de partos entre
nosotros, como punto de apoyo para ambos y me agarré a sus brazos, metiendo los
míos por las mangas de su camiseta. Muchas contracciones, muchos pujos, muchas
sensaciones y emociones. 40 minutos….eso supe después Pepe no se separó ni un
segundo, sus fuerzas no flaquearon, su soporte no flaqueó, permaneció firme,
sereno, tal y como yo lo necesitaba. Me besaba, sé que me miraba, me apretaba,
me sujetaba. Y entonces, a pesar de experimentar la sensación de dolor más
intenso de mi vida, viví la experiencia más maravillosa y con un punto de
placer indescriptible: el expulsivo. Sentir como Gael iba avanzando y yo podía vivir
con él cada pequeño movimiento dentro de mí, en cada contracción empujaba y
respiraba según mis sensaciones, nadie me guiaba, yo sabía lo que necesitaba,
yo sentía, yo administraba mi oxígeno, mis fuerzas, mi energía, yo paria, yo!
Cada pujo notaba como Gael avanzaba un poco más y al terminar la contracción
retrocedía un poquito y a la siguiente avanzaba un poco más que en la anterior
y retrocedía un poco al terminar el pujo y la contracción. – Carmen, si se va
déjala ir….descansa, me aconsejaba Sole. y así, despacito, sin prisas, Gael iba
asomándose al Mundo. Lo sentí ya casi fuera y de repente en una de las
contracciones se rompió la bolsa. Supe que en la siguiente ya saldría su
cabecita y así fue! al poquito su cuerpo se escurrió, salió de mí! Habíamos
sido uno hasta ese mismo instante y ahora empezaba su vida fuera. Me inundó una
profunda felicidad al recibirlo sobre mi cuerpo desnudo. Era un bebé precioso,
sonrosado y olía a vida. Respiró nada más salir y se agarró a mi teta, no deja
de asombrarme ese instinto, como nacemos sabiendo mamar. En 2 contracciones más
el alumbramiento de la placenta y ahí lo dejamos, unido a ella hasta que el
cordón dejó de latir, nutriéndolo de ese sustento de transición, imprescindible
durante 9 meses dentro de mamá e importante y enriquecedor en este momento, ya
en el Mundo. Eran las seis y diez de la tarde.
La naturaleza es maravillosa,
sólo hay que dejarla fluir.
17 sept 2014
Luces y sombras. A cuáles temer más?
Las sombras, nuestros miedos, nos hacen caminar por donde queremos, pasamos mucho tiempo con ellos, los conocemos muy bien, nos han hecho ser lo que somos hoy guiado por un ayer marcado por su fuerte presencia en nuestra mente. Es el camino fácil, el de líneas rectas, el de 'mejor no lo hago por si me descontrolo', el de 'sabía que por mi culpa, pasaría esto', 'no me acerco a él porque sé que le voy a decepcionar, 'me siento pequeño a su lado'.
En cambio, la luz, nuestras virtudes, nuestras buenas acciones, pensamientos y hechos, nos llevan a lo inexplorado, a vivir aventuras, a las curvas sin ver el final, a crecer conociéndonos, a ofrecernos al mundo, a observar el horizonte desde un precipicio, al 'aquí estoy para lo que venga', al 'puedo superarlo', al 'acéptame como soy', al 'caminemos juntos',
En un primer vistazo, la sombra es lo que nos paraliza, lo que hace que no se mueva nada, donde envejecemos furiosos, y la luz lo que nos hace sentir en contínuo movimiento, desde donde se ve todo, donde habita la paz.
Sin embargo, estudiándolos, vemos que la luz nos atemoriza aún más. La sombra es un universo conocido, robotizado, parado, egoísta. Da miedo, sí, pero es controlable, predecible e inmutable. La luz es el universo en movimiento, exige valentía, confianza, responsabilidad, humildad, unión, propósito y amor. Da horror porque es impredecible, porque lo ofrecemos al mundo pero no sabemos lo que nos va a devolver ni siquiera si habrá recompensa.
En conclusión, nuestra sombra es la espada y la luz nuestro cuerpo. Qué es peor, ¿perder la espada o el cuerpo?
En cambio, la luz, nuestras virtudes, nuestras buenas acciones, pensamientos y hechos, nos llevan a lo inexplorado, a vivir aventuras, a las curvas sin ver el final, a crecer conociéndonos, a ofrecernos al mundo, a observar el horizonte desde un precipicio, al 'aquí estoy para lo que venga', al 'puedo superarlo', al 'acéptame como soy', al 'caminemos juntos',
En un primer vistazo, la sombra es lo que nos paraliza, lo que hace que no se mueva nada, donde envejecemos furiosos, y la luz lo que nos hace sentir en contínuo movimiento, desde donde se ve todo, donde habita la paz.
Sin embargo, estudiándolos, vemos que la luz nos atemoriza aún más. La sombra es un universo conocido, robotizado, parado, egoísta. Da miedo, sí, pero es controlable, predecible e inmutable. La luz es el universo en movimiento, exige valentía, confianza, responsabilidad, humildad, unión, propósito y amor. Da horror porque es impredecible, porque lo ofrecemos al mundo pero no sabemos lo que nos va a devolver ni siquiera si habrá recompensa.
En conclusión, nuestra sombra es la espada y la luz nuestro cuerpo. Qué es peor, ¿perder la espada o el cuerpo?
12 sept 2014
El nacimiento de Gael, según Papá
Es difícil ponerse a describir algo tan mágico como ha sido nuestro parto en casa. Sin embargo, la ilusión por compartir y dejar constancia en este testamento que es mi espacio, es mayor que las dudas que puedan surgir sobre cómo transmitir con palabras tantos silencios bellos.
Desde que surgió la idea de parir por nuestros medios, estaba convencido de que era lo que deseaba. En eso dediqué buena parte de mi energía. Hubo cambios de planes ajenos a nosotros en el camino pero llegado el día todo fluyó de la manera más natural que se puede imaginar.
La luna acompañó las primeras contracciones de Carmen. Me asomé al cuarto de juegos de Yago y estaba ella tumbada con las piernas encogidas en el sofá con cojines. Una estampa tan bonita y llena de amor que no quise perturbar. Me fuí a dormir con Yago, acurrucados esperando nuestro momento para aportar lo que necesitaran Carmen y Gael. A las siete de la mañana llegaron nuestras acompañantes: Sole y Luna. Sole con su experiencia en partos naturales anteriores y un punto que me encanta de humor cuando la ocasión lo pide, y Luna, que vivía su primer parto en casa como acompañante y nos dio todo su ser habiéndola conocido el día de antes. ¡Gracias!
Preparamos un buen desayuno en el salón y el ambiente de paz, alegría y positividad fue uniéndonos cada vez más. No hacían falta preguntas, solo dejar fluir y oír la Naturaleza. Yago despertó, desayunó y estuvimos jugando mientras ellas tres y Gael se fueron al dormitorio. Cada cierto tiempo, Yago iba a abrazar a su madre y besar a su hermanito. Podía sentir que algo importante estaba pasando porque iba aumentando sus muestras de cariño y disminuyendo su interés por jugar. Tanto que su abuela Carmen se lo llevó cuando había aportado todo lo que podía al nacimiento de Gael. Esta abuela sabía que su papel era estar con las manos abiertas para lo que necesitaran su hija y sus nietos. ¡Gracias! Su abuela Gracia permaneció en mi cabeza en todo momento, sabía que yo la iba a necesitar con sus consejos. ¡Gracias mamá!
Llegó el momento de comer con las contracciones cada vez más seguidas, más fuertes y unos silencios llenos de amor. ¡Qué magia! No había manecillas de reloj golpeando, no había preocupaciones y casi ni palabras. Todas nuestras energías estaban en empatizar con Gael y Carmen. Contracción-respirar-contracción-respirar... Cada momento se vivía de forma distinta. Carmen iba perdiendo consciencia de todo aquello que no fuera ayudar a Gael en su camino al mundo, incluso a veces cerraba los ojos y se dejaba caer hacia Luna, Sole o yo. En los momentos de respirar, la mayoría eran para mirar a Sole, que la tenía enfrente y le aconsejaba que no luchara contra las contracciones sino que las viviera. Luna y yo le dábamos besos y los animábamos. Todo fluía, eramos cinco en uno. Gael iba recorriendo su camino, Carmen facilitándolo y los demás a expensas de sus necesidades. Hubo tanta unión que en un momento en el que Carmen puso a pasear por su rostro lágrimas, Luna y yo también lo hicimos mientras Sole se levantó a comer algo. La idea era comer uno a uno para que en las contracciones, si Carmen deseaba algo, lo tuviera. Todos éramos indispensables. Podía ser que consciente o inconscientemente, quisiera agarrarnos las manos, abrazar a alguien, que la sujetáramos o cuidar sus riñones. Ahí teníamos y queríamos estar.
Cuando ya estaba muy cerca el momento de recibir a Gael en el mundo, Carmen se puso en el centro del salón con las rodillas en tierra, Luna y Sole por detrás hablándole para que todo fuera bien y yo delante siendo su apoyo físico. Se agarraba a mis brazos y yo la besaba, acompañaba y animaba según sus sensaciones. Gael mostró su inteligencia al ir yendo poco a poco. Ellos cuatro realizando maniobras para que hubiera final feliz, y yo con el aliento de la abuela Gracia, mostrando la seguridad de que ya no quedaba casi nada para que Gael respirara fuera y que lo iba a tener en brazos para enseñarlo al mundo.
Así fue. Gael nació y Sole lo puso en los brazos de su mamá. Un nuevo amor en mi vida. ¡Gracias Carmen! ¡lo conseguimos!
9 jun 2014
Naranja
28 may 2014
Beso en la boca
De un beso en la boca surgió una gran amistad. Los dos fueron felices
Por qué no. Besar en los labios no tiene que implicar pasión sexual. Eso es una barrera mental en nuestra sociedad. Hasta ahora era para familias que lo tienen por costumbre, parejas o amigas en noche de locura, pero se puede dar un paso más.
Cuando ves a alguien a quien tienes cariño le das un beso en la cara con energía cuando quizá lo que te apetece es decirle sin palabras que le quieres. Pienso que un beso en la boca sin más intención que esa es la mejor opción.
Por qué no. Besar en los labios no tiene que implicar pasión sexual. Eso es una barrera mental en nuestra sociedad. Hasta ahora era para familias que lo tienen por costumbre, parejas o amigas en noche de locura, pero se puede dar un paso más.
Cuando ves a alguien a quien tienes cariño le das un beso en la cara con energía cuando quizá lo que te apetece es decirle sin palabras que le quieres. Pienso que un beso en la boca sin más intención que esa es la mejor opción.
16 may 2014
Un desierto en mi camino
El sol brillaba más naranja que nunca. Bajo mis pies había un desierto gigantesco de arena blanca, innumerables dunas enmarcando un pequeño charco y algún que otro escorpión cerca paseando con la cola arriba. Revisé la mochila y por suerte, pude palpar un bocadillo, una manta y una cantinplora grande. Me puse a andar porque tenía que cruzarlo para llegar a un pueblecito con muchas cabañas, leña y gente sonriente. Mi compañía era un silencio aterrador que ponía frente a mis ojos mis miedos, frantasmas que deambulaban cerca sin abrir la boca. Sabía que era producto de mi imaginación y solo mi templanza podria conseguir que no pereciera en el largo camino. Cada uno me iba entregando algo: una botella de whiski, muchos billetes en una bolsa de plástico, ropa para el frío y calor, un folio en blanco con lápiz y goma de borrar, un teléfono móvil y una rosa.
Pasaron las horas y el sol ya buscaba cobijo bajo la tierra. Ya estaba muy cansado y paré a descansar, aún quedaba mucho para el final del desierto. Con mis manos hice un montón de arena con forma de cama y allí reflexioné sobre el pasado. La luna me inspiraba e imaginaba que podía escucharme. Llegué a la conclusión de que el pasado no se puede mirar con ojos de presente, así que cerré los ojos con la tranquilidad de haber borrado de mi mente aquellos pensamientos que ya no servían. Al despertar pude ver el pueblo de Felicidad en fiesta a pocos metros.
Los miedos son parte del camino a la felicidad. Bésalos. Aprovecha su energía.
Pasaron las horas y el sol ya buscaba cobijo bajo la tierra. Ya estaba muy cansado y paré a descansar, aún quedaba mucho para el final del desierto. Con mis manos hice un montón de arena con forma de cama y allí reflexioné sobre el pasado. La luna me inspiraba e imaginaba que podía escucharme. Llegué a la conclusión de que el pasado no se puede mirar con ojos de presente, así que cerré los ojos con la tranquilidad de haber borrado de mi mente aquellos pensamientos que ya no servían. Al despertar pude ver el pueblo de Felicidad en fiesta a pocos metros.
Los miedos son parte del camino a la felicidad. Bésalos. Aprovecha su energía.
23 abr 2014
7 haikus 7
Gotas verdes
sendero girasoles
Silencio de luna
Rosas blancas
Horizonte tulipán
Mundo en aurora
Saludo al sol
Sol amanecido
Siete palabras
Huracán de paz
Vuelo águila real
Cascada de luz
Los Siete mares
Naturaleza sabia
Sal de piratas
Tiempo fugaz
Felicidad efímera
Cielo de fuego
Ruido de agua
Silencio en silencio
La flor de loto
16 abr 2014
haikuentos introspectivos
Miré el espejo del ascensor,
Vi solo una sombra.
Tuve que volver a por mi cuerpo.
Fue a la batalla junto a un desconocido,
Le preguntó qué te dan.
Tu cabellera
Vi solo una sombra.
Tuve que volver a por mi cuerpo.
Fue a la batalla junto a un desconocido,
Le preguntó qué te dan.
Tu cabellera
15 abr 2014
haikus toreros
... porque Sevilla es dualidad perenne...
Feria de abril
Verónica de El Juli
Muerte en gloria
La Maestranza
Espartaco de luces
Oreja y rabo
......................................
A puertagayola
Matador al suelo
Víctima en pié
La Maestranza
"Descarado" torero
Final feliz
Feria de abril
Verónica de El Juli
Muerte en gloria
La Maestranza
Espartaco de luces
Oreja y rabo
......................................
A puertagayola
Matador al suelo
Víctima en pié
La Maestranza
"Descarado" torero
Final feliz
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