22 abr 2026

Mi homenaje al niño Morón

Es jodido. Jodidamente jodido verme en el salón del piso sin el niño Morón en su sofá contándome historias con el televisor de fondo. Se me fue directamente de la cama al corazón el casero más inusual que conoceré. Hemos sido como hermanos durante muchos días. Siempre pendiente el uno del otro con nuestra rutina diaria. Cuando llegaba del trabajo siempre me decía con la alegría de un joven de sesenta y pocos años: ¡ Pepe, José, Joseiiiiito! Luego nos preguntábamos cómo nos había ido el tiempo separados. Las charlas con él eran eternas sobre política o nuestro pasado. Los dias que estaba en el piso sin mis hijos, me preguntaba si había hablado con ellos, cómo y dónde estaban. Si mis hijos venían conmigo, les contaba historias y les aconsejaba. Para un padre, que alguien se preocupe por sus hijos es de las cosas más bonitas. Me tenía preparada la tarjeta sanitaria en la mesa para que fuera lo primero de todo a la farmacia por si había medicinas para recoger y que les diera saludos del niño Morón. Yo no sé cocinar bien pero lre hiciera lo que le hiciera siempre me decía que le encantaba. Después de la comida nos íbamos cada uno a su cuarto a dormir la siesta. Muchos días estuvo por llamarme a la puerta de mi habitación porque pensaba que estaba tardando demasiado y se preocupaba. Una vez a la semana tocaba ir al Lidl. Primero íbamos juntos en mi coche y allí él llevaba el carrito de la compra. Luego, cuando ya se empezó a cansar, me esperaba en la caja para revisar el carrito y pagar. En los últimos meses ya iba yo solo con su tarjeta. Una vez allí, nos llamábamos para que no se me olvidara nada. Pan de molde sin azúcar añadido. Ensalada de patatas (su comida preferida). Ensalada con lechuga, maíz, tomate y zanahoria. Tortilla de patatas. Hamburguesa con queso para microondas. Gazpacho. Quesito en porciones. Copa de chocolate con leche. Una carne tierna. Patatas congeladas. Leche. Agua con gas. Biter kas. Tomate rojo. El niño Morón fue un gran compañero que siempre estará conmigo. Me quedo con la pena de no haber ido con él a Morón y me contara i. situ las historias suyas como la del Gallo de Morón o la inauguración de la plaza de toros. Uno no puede pensar en Juan, El niño Morón, sin qye se le venga a la cabeza su frase favorita: Los de Morón como son son. Gracias por todo este tiempo juntos

8 mar 2026

Historias de un limpiador (13)

Admito que no lo intuí a la primera y que tuve que esperar al final para completar las piezas del puzzle que tenía delante de mis ojos. Corría febrero de 2026, ya en sus últimos coletazos. De responsable estaba José Manuel, esta vez en una versión más amable que la anterior (peor sería imposible). Yo, en el turno de la mañana con mi rutina automatizada. Para la limpieza del parking estaba Juan. Un hombre de 57 años que tiempo atrás fue dueño de un bar en Sevilla durante 28 años. Suelo llegar al trabajo unos veinte minutos antes de la hora de inicio, por lo que veo llegar a ambos. José Manuel saluda a todos menos a mí, normalmente entra a las 5.58, dos minutos antes de las seis de la mañana. A esa hora ya llevo un rato charlando con Juan. Él llega a las 5.53 casi siempre. Ese día concreto en el que me llegó la primera pieza del puzzle, llovía y hacía mucho viento. Algo raro en Dos Hermanas. En días así, el del parking hace de refuerzo de la tienda y ayuda a los otros dos. Yo limpié con la mopa los pasillos de electro y textil mientras Juan cambiaba las bolsas de las papeleras de la galería y José Manuel vaciaba las bolsas de las papeleras de cada caja y el suelo de las 20 cajas donde trabajaban las cajeras. Luego de cada uno hacer su parte, nos encontramos en el bar de Cerradona, o como le dicen, el snack.